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Palabras
La risa y sus verdugos

Fue capaz de soportar ocho horribles semanas de suplicios. Sus verdugos se asombraron cuando Saadi les dijo que les agradecía el favor que le habían hecho encarcelándolo, pues únicamente así él había llegado a liberarse del dolor.

Publicada 09 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Le tomaron por loco y le soltaron. Un día Saadi habló con un hombre que robó un corcel a un sultán en Gorbend. El ladrón iba a ser empalado. Saadi propuso que le hiciera una mueca al juez. Nada tenía más que perder. Si iba a perder la vida, nada perdía en intentar la salvación, mediante la mueca.

Al ponerse el sol, el prisionero iba a ser ejecutado.
Cuando el condenado hizo la mueca al juez —como Saadi le había recomendado—, el juez se puso a reír y conmutó la pena por tres meses de cárcel.

Nuevamente el dolor liberaba.

Alguna vez, acaso, reímos del dolor ajeno. Cuando podamos reírnos de nuestro propio dolor, habremos alcanzado la tan anhelada libertad del corazón.


Día a Día
Revivir ANTEL


Los comunistas dicen que van a revisar las privatizaciones e inclusive hablan desde ya de revivir al muerto de ANTEL, como piensan resucitar al IRA. Parte del propósito, cualquiera lo adivina, es restablecer el espionaje telefónico, un elemento esencial para entronizar su dictadura. Y una de las víctimas de esa “nueva ANTEL” con seguridad será el acceso libre que hay ahora a la Internet, prohibida por Castro en Cuba para evitar que los pobladores se comuniquen con el exterior y continúen informándose de lo que realmente sucede en el mundo.

Gracias a la privatización de ANTEL en competencia, un logro del ex comisionado para la modernización del Estado Alfredo Mena, comunidades, negocios y personas que no conseguían teléfono, o ni siquiera soñaban con tenerlo, ahora disponen de excelentes comunicaciones. Cantones del interior, barriadas en el olvido, talleres y artesanos, ya tienen sus teléfonos.
Pero persiste la amenaza de volver a las mulas y las carretas, a ANTEL y al IRA, a la censura y las persecuciones, a la violencia callejera.


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