Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La escasez de medicinas en los hospitales no es un problema que se circunscribe
a lo meramente económico. Y si no, cómo explicar que, la
semana pasada, la Fundación contra la Insuficiencia Renal (Funcir)
tuvo que comprar carbonato de calcio a un precio de 3,50 colones la libra.
El insumo se había agotado en la farmacia del Hospital Benjamín
Bloom.
La fundación y, por ende, los pacientes con daños renales
son, junto a los niños con algún tipo de cardiopatía,
algunos de los afectados por la escasez de medicinas.
El problema está prácticamente en lo que va de año,
afirmó Gladis de Meléndez.
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| El Bloom. Varias madres esperan frente a la farmacia.Foto
EDH |
Y no es precisamente por el carbonato de calcio. Propranolol, Captopril,
Adalat Oros, medicamentos para el control de la tensión arterial,
además de vitaminas como hierro, son los insumos que están
a punto de quebrar las arcas de la fundación.
Los pacientes con daños en el corazón no corren mejor suerte.
De las cinco medicinas más comunes, cuentan sólo con tres
desde hace un mes. El problema se repite. Urgen de fármacos para
el control de la hipertensión.
Al final, como explican algunos médicos y trabajadoras sociales
del hospital pediátrico, el bolsillo del paciente es el que tiene
que correr con el gasto.
Como estos pacientes, otros hospitales, como el Rosales y San Rafael,
en Santa Tecla, tienen problemas de abastecimiento.
Antibióticos, los mencionados medicamentos para la presión
arterial y, también algunos tipos de vitaminas (B12, hierro,...)
son parte del listado de fármacos sin reponer en las farmacias
de los citados centros de atención.
En el primer caso, el director del Benjamín Bloom, Dr. Sergio Parada,
aceptó los inconvenientes existentes para la compra de insumos.
No obstante, aclara que la solución de los mismos escapa al propio
hospital.
Citó que uno de los proveedores no pasó la evaluación
financiera. Esto obligó a declarar desierto el concurso y
volver a iniciar el proceso de licitación, lo que representa un
retraso de unas cuatro semanas, explicó Parada.
Comunicación
Otro de los problemas frecuentes que, en general, enfrentan los centros
sanitarios es que algunas empresas encargadas de suministrar los insumos
no tienen el producto en el país.
Según el director general de Salud, Dr. Julio Castro, ya se han
tomado algunas medidas en los hospitales donde se sospecha que habría
escasez.
Entre las estrategias a utilizar por la cartera sanitaria está
el intercambio de productos entre las unidades de salud y los hospitales.
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| El Rosales. Una mujer sale satisfecha del área
de abastecimiento, tras recibir su prescripción en el centenario
hospital.Foto EDH |
Si no es suficiente, los hospitales tienen la libertad de hacer compras
con fondos propios, mientras se les abastece con los medicamentos de la
licitación central.
El director del Hospital Rosales, Dr. Francisco Quesada, explicó
que existe una carencia de unas 18 medicinas. Al parecer, la mayoría
fue licitada y se espera que entren lo antes posible.
Por su parte, el ministro de Salud, Herbert Betancourt, indicó
que la escasez se debe a que no se sabía con certeza los fondos
disponibles para comprar medicamentos, debido al retraso en la aprobación
del presupuesto, lo que obligó a partir con fondos de 2003.
Trámites retrasan la entrega de productos
Para el Ministerio de Salud, la falta de medicamentos
en algunos hospitales es producto del retraso en la aprobación
del presupuesto de 2004.
No obstante, la licitación para la compra conjunta de los medicamentos,
necesarios en todos los centros asistenciales del país, se realizó
el año pasado y todavía no se ha completado la entrega.
Esto se debe a que, pese a que no se dispone de nuevos fondos, se tienen
como punto de partida los 240 millones de dólares del año
anterior.
El ministro de Salud, Dr. Herbert Betancourt, explicó que, cuando
esto sucede, ya están estipuladas las cantidades de medicinas que
se pueden comprar.
A esto se agrega que hay una serie de procesos que se deben cumplir para
adjudicar licitaciones a las empresas. Muchos de los atrasos se deben
a que algunas instituciones no cumplen los requisitos. Esto ha obligado
a decretar desiertas las licitaciones e iniciar un nuevo proceso.