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Un vuelo musical

Paloma San Basilio recorrió las tres décadas de su vida artística

Publicada 06 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Claudia Núñez/Elena Linares
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

La luna llena, una suave brisa y la plenitud de una noche soñada, marcaron el preámbulo perfecto para la entrega musical de una velada que invitó a recordar y revivir el romance.

Al filo de la desesperación –y cuando el reloj marcaba casi más de las 9:30 de la noche– Paloma San Basilio iluminó el escenario con su presencia, elegancia y carisma artístico. Los aplausos y algunos gritos disimulados le acompañaron.

Dos jóvenes con vestimentas orientales le dieron paso a la cantante española. Ocho músicos complementaban el show.

Unas cuantas tonadas de su privilegiada voz fueron suficientes para que los espectadores se quedaran en silencio y exhalaran, mientras que San Basilio les transportaba con sus melodías

Un baile muy sensual. La cantante española se movió como sólo ella lo saber hacer, mientras interpretaba Juntos. Foto: EDH/Herbert Saravia

“Muy buenas noches”, comentó San Basilio, intentando que su dulce voz se extendiera hasta los últimos rincones de la Plaza Pabellón del Hotel Real Intercontinental.

“Quiero contarles un secreto... os echaba mucho de menos y hoy vamos a recordar 30 años de música. ¡Gracias por estar conmigo!”.

La música siguió. San Basilio dejó de lado el sobretodo rojo que cubría su esbelta figura. Entre luces y sombras la cantante lucía cual sirena mientras interpretaba la canción Beso a Beso. Le siguieron Juntos, Vida, Luna de Miel y La Hiedra.
El escenario cambió. Un espejo en forma de tríptico multiplicó la imagen de la artista.

Sobriedad. Al igual que ella, el escenario fue sobrio y muy elegante. Foto: EDH/Herbert Saravia

Ella desbordó elegancia y energía era el turno de No llores por mí Argentina. Las pieles se erizaron. Casi al final de la noche, San Basilio invitó al público a que cantara con ella Perfidia.

El jazz local fue la entrada de la cena

Los músicos de Jazz Cup se encargaron de abrir el espacio musical de lo que fue una noche del recuerdo.
Los cinco artistas iniciaron –con mucho tino-su presentación con el clásico La Chica de Ipanema.

Luego, al son de How deep is your love los salvadoreños rompieron el hielo y asistieron la espera para el vuelo de Paloma.
David Reyes, José Anaya, Erick y Erwing Gudiel ejecutaron majestuosamente varias piezas de jazz tradicional y blue bossa.

El público supo agradecer el que se convirtieran en la entrada de una cena llena de amor, sensualidad, pasión y cordialidad, donde el plato principal –y el postre– fue Paloma San Basilio.



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