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Claudia Núñez/Elena
Linares
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
La luna llena, una suave brisa y la plenitud de una noche
soñada, marcaron el preámbulo perfecto para la entrega musical
de una velada que invitó a recordar y revivir el romance.
Al filo de la desesperación y cuando el reloj marcaba casi
más de las 9:30 de la noche Paloma San Basilio iluminó
el escenario con su presencia, elegancia y carisma artístico. Los
aplausos y algunos gritos disimulados le acompañaron.
Dos jóvenes con vestimentas orientales le dieron paso a la cantante
española. Ocho músicos complementaban el show.
Unas cuantas tonadas de su privilegiada voz fueron suficientes para que
los espectadores se quedaran en silencio y exhalaran, mientras que San
Basilio les transportaba con sus melodías
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Un baile muy sensual. La cantante española
se movió como sólo ella lo saber hacer, mientras interpretaba
Juntos. Foto: EDH/Herbert Saravia
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Muy buenas noches, comentó San Basilio,
intentando que su dulce voz se extendiera hasta los últimos rincones
de la Plaza Pabellón del Hotel Real Intercontinental.
Quiero contarles un secreto... os echaba mucho de menos y hoy vamos
a recordar 30 años de música. ¡Gracias por estar conmigo!.
La música siguió. San Basilio dejó de lado el sobretodo
rojo que cubría su esbelta figura. Entre luces y sombras la cantante
lucía cual sirena mientras interpretaba la canción Beso
a Beso. Le siguieron Juntos, Vida, Luna de Miel y La Hiedra.
El escenario cambió. Un espejo en forma de tríptico multiplicó
la imagen de la artista.
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Sobriedad. Al igual que ella, el escenario fue
sobrio y muy elegante. Foto: EDH/Herbert Saravia
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Ella desbordó elegancia y energía era el
turno de No llores por mí Argentina. Las pieles se erizaron. Casi
al final de la noche, San Basilio invitó al público a que
cantara con ella Perfidia.
El jazz local fue la entrada de la cena
Los músicos de Jazz Cup se encargaron de abrir
el espacio musical de lo que fue una noche del recuerdo.
Los cinco artistas iniciaron con mucho tino-su presentación
con el clásico La Chica de Ipanema.
Luego, al son de How deep is your love los salvadoreños rompieron
el hielo y asistieron la espera para el vuelo de Paloma.
David Reyes, José Anaya, Erick y Erwing Gudiel ejecutaron majestuosamente
varias piezas de jazz tradicional y blue bossa.
El público supo agradecer el que se convirtieran en la entrada
de una cena llena de amor, sensualidad, pasión y cordialidad, donde
el plato principal y el postre fue Paloma San Basilio.

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