Érika Prado
El Diario de Hoy
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Juan Carlos Amaya, de 17 años, murió acribillado a balazos
el jueves pasado en la lotificación San Antonio, en Sonsonate,
cuando su patrón lo llevaba en el pick up de placas P77-996.
El joven se dirigió a su casa ubicada a orilla de la carretera.
Mientras, su jefe, que estaba en el automotor, esperaba a que entrara.
Luego éste escuchó disparos y vio a Amaya salir del lugar
con heridas en su cuerpo.
El joven se arrastró hasta el vehículo, donde quedó
tendido. Su cuerpo presentaba cinco heridas de bala en el rostro, hombro
izquierdo y tórax
El incidente ocurrió a las 7:30 de la noche, en una zona dominada
por la Mara Salvatrucha.
Un vecino del lugar, quien rehusó identificarse, expresó
que la zona es acechada por miembros de pandillas, que aprovechan la oscuridad
del lugar para cometer sus fechorías.
Destazador
Familiares del joven que llegaron al lugar comentaron que se dedicaba
a trabajar como destazador de cerdos.
El jefe de Amaya lo llevaba siempre a esa hora, porque le quedaba en el
camino. Mi hijo no estaba metido en maras ni tenía problemas
con nadie. Siempre trabajó desde muy pequeño, aseguró
la mujer.
Una fuente policial mencionó que los lugareños manifestaron
no haber visto ni escuchado nada, porque se investiga el móvil
del crimen y a los presuntos asesinos.
En general, se lamentó el asesino del joven trabajador. Su familia
pide justicia ante el crimen.