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De regreso a la Colonia

El turismo se buscará con un “viaje al pasado”. En el lugar, la mayor parte de las instalaciones son de la época colonial. Destaca una plantación de añil y su manejo.

Publicada 06 de marzo 2004, El Diario de Hoy


Carlos A. Torres
El Diario de Hoy 

elpais@elsalvador.com

Una vieja y sumamente amplia casa de adobe, plantaciones de añil en los alrededores, personas trabajando la planta de manera artesanal para obtener el tinte, un cementerio para mascotas. Todo con el estilo que tuvo hace más de 500 años.

Es un proyecto que ya camina hacia su culminación. Una familia piensa rescatar el valor colonial de una propiedad para brindar al público y aprovecharla como destino turístico.
Será en la antigua casa de la hacienda San Juan Buenaventura, en Huizúcar. Es una estructura de adobe, construída por españoles durante la colonia.

Hay registros de que el edificio original fue construído en 1591. Muchos de sus rasgos originales aún se conservan.
En 1591 la propiedad fue adquirida por Pedro Gutiérrez de La Solana y en 1628 inició la plantación de añil, de la que a la fecha, aún se desarrollan muchas plantas de forma silvestre.

Antigua. La vivienda que fue casco de la hacienda San Juan Buenaventura, será habilitada al público a mediano plazo.
Foto EDH
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Cerca de 1894, la propiedad fue adquirida por un familiar de don Ángel Guirola de La Cotera y hasta 1980 conservó su extensión de 32 caballerías. Ese año fue embargada como parte de la reforma agraria.

El retorno

La antigua casa, el casco de la hacienda, fue adquirido posteriormente tras muchas gestiones hechas por la señora Grace Guirola de Séassal.

Ella tenía una meta por alcanzar, convertirlo en un sitio en el que la conservación de las estructuras originales se convirtiera en atractivo turístico.

No es una tarea sencilla. Iniciaron por reactivar los antiguos obrajes y capacitar a trabajadores en el procesamiento del añil.
Son 10 manzanas sembradas de la planta e incluso, para trasladar insumos y el producto, no se usan vehículos motorizados.
Siete asnos son el equipo de carga.

Habrá caminatas en la zona para conocer las plantaciones, todo el proceso de obtención de añil y su uso en la coloración de telas, especialmente camisetas.

La vivienda será el centro de atención, las habitaciones serán preparadas para albergar huéspedes y en ello se usará adobe para conservar la estructura original.

Gran parte del mobiliario original se conserva y los visitantes podrán disfrutarlo.
Se creará una biblioteca, bar, piscina y áreas de descanso. Un antiguo granero será convertido en salón de usos múltiples.
Incluso será reactivado un viejo cementerio para mascotas en el que aún se observan nueve piedras con los nombres de los animales ahí sepultados.

La informante expresa que se permitirá enterrar otros animales en el sitio por parte de particulares.
La intención fundamental es mostrar la forma en que se vivía en esa región hace cientos de años.
Valorar las raíces culturales, a criterio de los propietarios, es una forma de hacer frente al desarrollo.
Hay optimismo en el proyecto que no sólo es para atraer turismo. Será cultura local en grandes proporciones y podrá disfrutarla toda persona.


Mucho para apreciar
- La intención de reactivar el sitio, es abrir espacios culturales en los que se identifique mucho de lo que fue la historia salvadoreña hace cinco siglos.
- Desde conocer la arquitectura colonial, hasta el proceso completo del añil, serán opciones para quienes les visiten.
- Pero hay otros atractivos, cada mueble, cada habitación tienen numerosas historias y muchas han dado origen a leyendas sobre fantasmas y aparecidos que, se convierten en parte del folclor en la zona.


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