Alberto López
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Sin mayores cambios a las observaciones de los últimos cinco años,
Estados Unidos volvió a descalificar al sistema judicial.
El informe sobre Derechos Humanos del Departamento de Estado de los Estados
Unidos de 2003, se refiere al Órgano Judicial aún como deficiente
y corrupto, pero reconoce que ha habido avances en esta área.
Para sustentar esta afirmación, se habla de casos particulares,
muchos que se dieron en 2002, al menos en el segundo semestre de ese año.
Por ejemplo, el caso de Ricardo Canales Herrera, que fue destituido como
Juez 2o. de Instrucción de San Salvador a mediados de 2002 por
la pérdida de 180 mil colones y 500 gramos de heroína valorados
en unos 300 mil colones.
 |
| Depurado. El documento menciona, entre otros
temas, la destitución del ex juez Ricardo Canales.Foto
EDH |
Canales salió bien librado del proceso judicial en su contra por
este caso, recientemente, en un fallo a nivel de tribunal de apelaciones.
Mantiene una demanda en la Sala de lo Contencioso Administrativo de la
Corte por considerar que su destitución fue ilegal. Los magistrados
votaron 14 contra uno para su remoción.
Se habla también del caso de Narciso Ramírez, alias Chicho,
acusado de tráfico de personas, por un supuesto conflicto en el
criterio de los jueces de Sentencia de Ahuachapán.
El informe basa también su señalamiento en las denuncias
que recibe a menudo el Departamento de Investigación Judicial de
la Corte contra los jueces.
Se apoya, asimismo, en un informe parecido de Naciones Unidas de diciembre
de 2002 y a partir de eso ratifica EE.UU. que la corrupción
en el sistema judicial contribuye a la impunidad.
Más recientemente, como ejemplo de corrupción en la Corte,
hace referencia al proceso contra tres jefes de seguridad de la Corte
que supuestamente permitieron el escape de 14 miembros de la banda Tacoma
Cabrera, hecho ocurrido a mediados del año pasado.
Sobre la Ley Antimaras hace un pequeño comentario de que pocos
jueces la han aplicado, y ninguno ha emitido sentencia con ésta.
Se menciona el proceso de los títulos irregulares en el que faltaría
un grupo de jueces por definir.
Se reconoce, en términos generales, sin involucrar al Órgano
Judicial en esto, que continúa la impunidad para personas
que tienen vínculos políticos, económicos e institucionales.
Aparte de que presunción de inocencia y otros derechos de
los reos no han sido respetados en la práctica.
El informe también hace referencia a excesos policiales. Se cita
un informe de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos,
el cual menciona que en 2003 hubo dos homicidios y 17 casos de abuso físico.
Además, se reporta la muerte de Álvaro Centeno Calvio, en
enero de 2003, en medio de la campaña para los comicios municipales
y legislativos. Se trataba de un simpatizante del FMLN.