Lauri García Dueñas/Antonio Soriano
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Aliados o enemigos. Compañeros o rivales. El
próximo Presidente de la República tendrá que decidir
si concertar o enfrentar a la Asamblea Legislativa.
Cualquiera de las fuerzas que llegue al poder del Ejecutivo, no la tiene
fácil. Para impulsar proyectos importantes, necesita el apoyo del
Primer Órgano del Estado. Y la Asamblea es un péndulo que
se inclina según las voluntades del momento.
Al consultar con los diputados, la palabra que se repite intermitentemente
es concertación.
Francisco Merino, del PCN, sostiene que el Gobierno no sólo
es el Ejecutivo; viene una nueva etapa en donde el Ejecutivo, por si solo,
no será capaz de sacar adelante a El Salvador.
 |
Carrera de obstáculos
El próximo mandatario del país tendrá que sortear
los obstáculos que la Asamblea decida ponerle o quitarle.
l Los temas de salud y educación, así como los
relacionados con la Hacienda Pública, son los más discutidos
en el Parlamento.
l El tema de seguridad, con la Ley Antimaras, también
es otro punto difícil que tendrá que resolver el próximo
mandatario.
l Demandas sociales (de los pensionados, agricultores y comerciantes,
entre otros) abundan en el Primer Órgano del Estado. . Ilustración
EDH |
Orlando Arévalo, su compañero de partido,
secunda su visión. El nuevo Presidente tiene, por lo menos,
que gobernar (con esta Asamblea) los primeros dos años. No puede
entrar confrontando con las correlaciones de fuerzas tan diversas que
existen, señala.
Los pecenistas no son los únicos que ven el futuro panorama como
un complicado juego de ajedrez y astucia. También el FMLN retoma
la reflexión.
Hugo Martínez, legislador del Frente, hace sus cuentas. Creo
que la Asamblea, si lo vemos desde una visión histórica,
no será dócil ante el Ejecutivo, será con la que
se tendrá que construir, agrega.
La legisladora Celina de Monterrosa, del FMLN, asegura que Schafik Handal
sería concertador.
Las piezas
Los votos de la coalición y el PCN pueden inclinar la balanza hacia
un lado u otro. Derecha o izquierda.
El jefe de fracción del PDC, Roberto Alvarado, critica al partido
en el gobierno de subirse en un vagón para ayudar a un número
reducido de salvadoreños.
Según Alvarado, cuando en un país se vive en un sistema
democrático, la independencia de poderes es una de las cosas primarias.
La bancada arenera está convencida que Tony Saca será el
próximo Presidente, y no se ven como oposición.
Rolando Alvarenga, legislador tricolor y jefe de fracción, explica
que, ante todo, la Asamblea debe respetar la decisión de los salvadoreños
expresada en las urnas.
La persona que va a ser electa, lo será por el voto de una
representación popular. Por lo tanto, hay que entender que la gente
escuchó el mensaje, escuchó la plataforma de gobierno y
tomó la decisión de que eso es lo que quiere, ese mensaje
debe entenderlo la Asamblea Legislativa, concluye.
El reto queda sobre la mesa para quien desee gobernar sin sobresaltos.
La discordia en vetos
Hace algunos días, Francisco Flores, reflexionaba,
en un foro de partidos, sobre la historia de sus más de 50 vetos.
El recuento lo hizo con mucho orgullo.
Los Justificaba como una manera de parar la irresponsabilidad
de los diputados de oposición, al impulsar medidas populistas.
En los últimos vetos que ha enviado a la Asamblea, les recuerda
insistentemente a los legisladores las competencias de los Órganos
del Estado y los acusa de estar invadiendo las facultades del Ejecutivo.
Esta posición le ha provocado múltiples críticas,
entre la oposición y los alcaldes (que no recibieron el aumento
al 2% del Fodes). En uno de sus discursos, se comparó con un explorador
que le salva la vida a su grupo, aunque no es comprendido.
Fernando González, del CDU, le dedicó unas palabras: el
problema de Paco es que ha sido terco y excluyente, él ha invadido
las funciones del Legislativo, no nos deja legislar.
El pecenista Francisco Merino es duro en su crítica. Creo
que los vetos fueron posibles por la complacencia de algunos diputados.
Han pesado más otras razones que la dignidad de los salvadoreños.
Por eso es que el gobierno hizo ese desprecio.
Para mientras, la polémica superación de un veto todavía
no ha sido resuelta.