Abbey Alvarenga
El Diario de Hoy
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El tercer contingente de militares que partió
hace seis meses rumbo a Iraq fue recibido ayer en el Comando de Fuerzas
Especiales en Ilopango.
El orgullo y la felicidad inundaban los rostros de los familiares que
llegaron a dar la bienvenida a los miembros del Batallón Cuscatlán.
Me gusta estar en mi casa, pero si me volvieran a llamar, con gusto
regresaría, porque es mi deber y mi trabajo, manifestó
el soldado Adonai López Muñoz.
Otros comentaban con emoción las situaciones que les tocó
vivir en el desierto, incluso las palabras en araba que tuvieron que memorizar
para hacer más agradable su convivencia en aquel país.
Yo me aprendí los saludos, por ejemplo, para decir que todo
estaba bien y sin ninguna novedad, o para despedirse, relataba el
cabo Adán López Ramírez.
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| Recibimiento. Los payasos animaron la llegada
del batallón. Foto EDH |
Los recuerdos también eran temas de conversación
entre los recién llegados, la mayoría se jactaba de tener
billetes con la imagen del derrocado gobernante iraquí Sadam Husein.
Algunos dijeron haber resentido las inclemencias del tiempo en el desierto.
Nos decían que las tormentas eran frecuentes, pero no llovía,
más bien eran tormentas de arena, agregó López
Muñoz. Me enfermé de la nariz por tantas tormentas
de arena, concluyó el militar recién llegado.