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Alumnos del INIM señalan problemas

Sin detalles Los quejosos exigen que el Consejo Directivo Escolar entregue cuentas y se admita a más estudiantes

Publicada 27 de febrero 2004, El Diario de Hoy

Yanci Pérez
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

De nuevo el Instituto Nacional Isidro Menéndez es centro de controversia.
Hoy, un grupo de estudiantes habla de inconformidad y amenazan con acciones de hecho si no se atiende lo que consideran situaciones anormales.

Desde inicios de la semana hay amenazas.

Ayer, los escolares indicaron que sus protestas serían pospuestas en espera de que se encuentren alternativas de solución.

José Larios, estudiante de segundo año de bachillerato, es miembro de la comisión de estudiantes que señala las anomalías.

Él afirma que una mayoría de sus compañeros no están conformes con la situación que viven en el centro de estudios.

Normales. Las clases en el INIM no se han alterado. Foto EDH/Yanci Pérez

Puntuales

El Consejo Directivo Escolar no les ha dado un informe sobre los fondos obtenidos en la Feria de Logros desarrollada en el centro educativo durante las celebraciones patronales de la ciudad.

Esa es una de las causas de inconformidad, según los alumnos.

Otra de las protestas es que la dirección del centro se niega a matricular a un grupo de jóvenes que fueron reprobados el año anterior. Los estudiantes que protestan, consideran que merecen una oportunidad para continuar su educación.
“No son mareros, son jóvenes estudiantes”, expresó Larios.

Pero las demandas no terminan, también exigen que se mejoren las condiciones físicas de los servicios sanitarios que, indican, se encuentran en mal estado.

Pese a las afirmaciones de que sus exigencias son apoyadas por la mayoría de alumnos, muchos de ellos incluso expresaron que desconocen a fondo las protestas, por lo que no pueden opinar.

Con las quejas anteriores, el INIM se convierte otra vez en foco de atención para las autoridades de Educación y los padres de familia. Varios años han ocurrido situaciones similares en el lugar, desde la negativa del CDE a alquilar el edificio para el desarrollo de exposiciones durante las fiestas, hasta acciones de protesta por diferentes razones, desarrolladas por grupos de alumnos.

La negativa a dar matrícula a unos 20 estudiantes este año, es, según las autoridades del lugar, originada en la mala conducta de éstos y la falta de cupo.

Incluso la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos abrió un expediente por el caso.
Sin embargo, la dirección de la entidad sostuvo que no tenían capacidad para recibirlos.

Oficialmente no hay nuevas acusaciones

Los estudiantes que muestran inconformidad, no han dirigido sus protestas a los funcionarios adecuados.
El director departamental de Educación, Nelson Romero, dijo ignorar los nuevos problemas señalados en el INIM, “pero que iniciaría de inmediato las investigaciones”.

Tampoco en la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos hay nuevas demandas tras la presentada cuando se negó la matrícula a un grupo de jóvenes.

En esa ocasión, la Procuradora Beatricce de Carillo, consideró que el INIM había violado los derechos de los jóvenes.
Según detalló Miguel Guevara, de la PDDH, la Junta de Vigilancia de la Carrera Docente ordenó a la dirección del instituto, que los estudiantes afectados fueran incorporados lo más pronto posible.

Tras los nuevos señalamientos, la oficina en San Miguel de la PDDH indicó que verificarían cualquier anomalía.
Algunos padres de familia ven las cosas de otro modo y consideran que se debe evaluar si los estudiantes que se quejan representan a la mayoría o simplemente lo hacen por un afán de llamar la atención.

“No es posible que pasen todo el año quejándose”, indicó un comerciante al pedir a los padres de familia, supervisar a sus hijos.


El director no tiene tiempo
- El profesor Julio César Zelaya, director del INIM no pudo dar su versión sobre las quejas.
- Varias veces pospuso una entrevista por tener otros compromisos que atender dentro del centro de estudios.
- Ayer expresó que no daría declaraciones porque no tenía tiempo. “No sé qué va a pasar y debo estar pendiente de los alumnos”, comentó en tono molesto.


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