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Palabras
¿Qué habrá mañana en nuestra mesa?

En vista de que “los muertos no resucitan”, San Pablo en su primera carta a Corintios nos sugiere que comamos y bebamos, puesto que “mañana habremos de morir” (Cap. XV, 32).

Publicada 27 de febrero 2004, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Sí, la humanidad habrá de morir, así como murieron los grandes reptiles (dinosaurios, brontosaurios, tiranosaurios, etc.), que dominaron y reinaron en el planeta hace millones de años.

Y mañana como hoy, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de esperanza, de ilusiones, de insectos, de microbios, de algas y demás rebuscados y extrañas viandas...

Las guerras y revoluciones se producen en gran medida porque muchos no tienen nada de comer en la mesa y otros tienen demasiado.

Yo sólo pienso: Mañana, ¿Qué habrá en nuestra mesa? ¿Qué habrá para unos y para otros?


Día a Día
Engaño y confusión


La propaganda que hacen los efemelenistas a lo largo y ancho del país, está destinada a engañar, confundir y seducir a la gente sencilla. Como todos lo saben, cinco mil agitadores andan por cerros, caminos y villorrios ofreciendo lo que la gente les pide: salud gratis, créditos abundantes y baratos, semillas, tierras y casas, banca de fomento, asistencia técnica, etcétera.

Una “banca de fomento”, les aseguran, dará dinero a raudales a quien lo pida, a muy bajas tasas de interés. Y si no pagan los créditos, pues siempre será posible conseguir que los perdonen.

Igual andan en las barriadas. A los taxistas les dicen que la gasolina para ellos será casi gratis y les financiarán para “renovar sus unidades”.

En Cuba también los taxistas pudieron renovar sus unidades: les dieron bicicletas para que jalaran una canasta donde el turista va a las viviendas con adolescentes. Y cuando no alcanzan las bicicletas, les proveen de una mula para jalar la canasta.

A los pobres campesinos les dicen que parcelarán las propiedades “del patrón”; lo probable es que de caerle la desgracia al país de un triunfo comunista, de inmediato se producirán invasiones de tierras y el descuaje total, inmediato e irreparable del territorio nacional. Como en los primeros meses del régimen duartista, abundará la leña.

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