Con los sandinistas, los nicaragüenses
se convirtieron en millonarios. Se les pagaba con billetes
de quinientos mil, un millón y diez millones de
córdobas, pero una Coca Cola costaba tres millones
En vista de que los muertos no
resucitan, San Pablo en su primera carta a Corintios nos sugiere
que comamos y bebamos, puesto que mañana habremos de
morir (Cap. XV, 32).