Álvaro Cruz
Rojas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
A Alfonso Portillo le sigue la controversia desde sus años mozos
cuando asesinó a dos jóvenes en un altercado en la ciudad
mexicana de Chilpancingo, en 1982.
Portillo precisamente utilizó ese crimen como objeto de propaganda
durante su campaña electoral, comparando la supuesta defensa
de su vida con la defensa del país.
Aunque en realidad había matado a dos hombres desarmados.
Pese a esta polémica durante la campaña electoral de 1999,
Portillo ganó los comicios y asumió el poder el 14 de enero
de 2000.
Ahí inició una cadena de controversias, acusaciones de corrupción
que dejaron estupefacta a la opinión pública guatemalteca,
que al final de su período le consideró como el más
corrupto de su historia reciente.
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| Acusaciones. En su momento cumbre, Alfonso Portillo
cuando asumió el poder el 14 de enero de 2000. Foto
EDH/Reuters |
Los escándalos incluyen desde el mal uso del avión presidencial,
la apertura de cuentas bancarias en Panamá con dinero del estado
guatemalteco, la quiebra de varios bancos a manos de sus allegados y un
desfalco millonario en el Instituto Guatemalteco del Seguro Social (IGSS).
Los informes sobre la utilización del avión presidencial
revelan que por lo menos 18 veces se utilizó para viajar a distintos
países, entre ellos Panamá, sin que el Congreso tuviera
conocimiento de ello.
Los datos de vuelo de los involucrados coinciden con las fechas de apertura
de cuentas y empresas en Panamá, donde el propio Portillo tenía
firma autorizada para sacar dinero.
La aparición de estas cuentas fue denunciada en marzo 2002 en diarios
de Panamá y Guatemala.
Esto motivó que la entonces fiscal guatemalteca anticorrupción,
Karen Fischer, pidiera una investigación a la Corte Suprema panameña.
Panamá aceptó abrir el caso este año y Estados Unidos
abrió una investigación contra Portillo y sus allegados
por lavado de dinero, según informes de los periódicos del
vecino país.
Irónicamente, el Ministerio Público guatemalteco ya había
cerrado esta causa en Guatemala.
Luego vendría la quiebra de los llamados bancos gemelos,
que generó una pérdida de $128.5 millones.
El accionista mayoritario de los bancos Promotor y Metropolitano, Francisco
Alvarado McDonald, era un amigo de Portillo y uno de los principales financistas
de su campaña electoral de 1999.
Otro de los escándalos estalló en junio del año pasado:
las autoridades descubrieron un desfalco de $63.6 millones del IGSS.
El gerente de la institución, César Sandoval, sustrajo dinero
del fondo de pensiones y los depositó en cuentas bancarias en el
exterior y hasta para proyectos de viviendas.
Sandoval había sido nombrado por Portillo en su puesto. El presidente
de la Junta Directiva del IGSS, Carlos Wohlers, un amigo de Portillo y
diputado de su partido, el Frente Revolucionario Guatemalteco (FRG), aprobaba
todas las operaciones de Sandoval.
Pero además de estos casos, Portillo tiene ante sí otras
dos acusaciones: una por omisión de denuncia, promovida por el
presidente de El Periódico, José Rubén Zamora, quien
sufrió una golpiza, en junio de 2003, a manos de desconocidos que
le advirtieron que no siguiera criticando al mandatario.
El 24 y 25 de julio de 2003, los simpatizantes de Portillo y de su mentor
político, el general golpista Efraín Ríos Montt,
provocaron caos en la capital guatemalteca en demanda de la inscripción
de la candidatura del ex militar.
Al episodio se le conoce en Guatemala como el Jueves Negro.
Los simpatizantes de Portillo causaron la muerte de tres personas, incluyendo
un periodista.
Perfil
Alfonso Portillo Cabrera es uno de estos extraños personajes cuya
vida política ha oscilado entre vinculaciones a la izquierda, pasando
por columnista de un diario conservador, hasta llegar a convertirse en
el candidato presidencial del Frente Revolucionario Guatemalteco (FRG),
el partido del general Efraín Ríos Montt, tristemente célebre
por su política de tierra arrasada. A finales de los 70, se le
vinculaba a organizaciones indígenas de izquierda del estado de
Guerrero y de la propia Guatemala, concretamente el Ejército Guerrillero
de los Pobres.
En 1982, al calor de una riña alcohólica con trasfondo político,
Portillo, que entonces tenía 30 años, disparó mortalmente
a dos hombres e hirió a un tercero en Chilpancingo, en el Estado
de Guerrero, México, y se dio a la fuga. Durante años fue
un prófugo de la justicia mexicana, hasta que en 1995 una juez
del país declaró prescrito el delito y sobreseyó
el caso. En 1989 Portillo había regresado a Guatemala y se afilió
al Partido Social Democrático, luego pasó a la Democracia
Cristiana Guatemalteca en 1993, y dos años más tarde se
vinculó a Ríos Montt, que le convirtió en su delfín
político y le llevó a la presidencia el 14 de enero del
2000.