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Huye por aeropuerto de Comalapa
Portillo, en México

Entró a las 6:34 a.m. por Las Chinamas - A las 12:39 p.m. abordó un avión hacia el Distrito Federal - Eso ocurrió poco antes de que se decretara su arraigo en el país vecino - Le introdujo en el país Julio Girón, su ex secretario particular .

Publicada 19 de febrero 2004, El Diario de Hoy


El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El ex presidente de Guatemala Alfonso Portillo huyó ayer, desde El Salvador, hacia México, después de abandonar su país unas 10 horas antes de que el Ministerio Público decretara una orden de arraigo en su contra, acusado de corrupción.

Portillo, quien gobernó Guatemala hasta el 14 de enero pasado, ingresó a territorio salvadoreño a las 6:24 a.m., acompañado por varios guardaespaldas y su ex secretario particular, Julio Girón Barillas. Todos ellos viajaban en dos vehículos.

Al final, Portillo y su comitiva ingresaron al país en una camioneta Nissan Patrol, pues el segundo carro no poseía los documentos requeridos para entrar en territorio salvadoreño.

Eso ocurrió pocas horas antes de que se decretara, en Guatemala, una orden de arraigo contra el ex mandatario como una medida preventiva antes de formulársele cargos penales por corrupción en su país.

Después de ingresar en territorio nacional, Portillo, guiado por Girón, su hombre de mayor confianza, se dirigió hasta San Salvador y, de ahí, hacia el aeropuerto de Comalapa, donde abordó, a las 12:39 p.m., un vuelo que le llevó hasta la ciudad de México.

De acuerdo con una serie de versiones conocidas por El Diario de Hoy, Portillo llegó a Comalapa vestido con ropa informal. Sobre su cabeza se colocó una gorra.

Al ingresar a la terminal aérea, saludó, militarmente, a un policía que estaba colocado en la puerta de ingreso al despacho de Mexicana de Aviación. Del vehículo Nissan Patrol sólo bajaron dos de sus guardaespaldas y él. Girón prefirió esperar dentro del auto.

De esa forma, antes del mediodía, Portillo entregó su pasaporte a una empleada de Mexicana de Aviación, compró un boleto ordinario que le llevó hasta la ciudad de México y pidió que, en su calidad de ex presidente guatemalteco, le colocaran en clase ejecutiva. Esta demanda fue aceptada por el empleado de la compañía aérea que le atendió.

Una vez cumplido todo el procedimiento migratorio salvadoreño, los guardaespaldas dejaron a Portillo en la puerta que lleva hasta las salas de abordaje.

A la 1:30 p.m., el ex gobernante guatemalteco dejó El Salvador en el vuelo 288 de Mexicana de Aviación, que le llevó, sin escalas, hasta el Distrito Federal. No compró, en la línea aérea, un boleto adicional hacia otro país o a alguna otra ciudad mexicana.

Portillo viajó solo hasta la ciudad de México, donde arribó a eso de las cuatro de la tarde.
La fuga de Portillo, utilizando territorio salvadoreño, ocurrió pocas horas después de que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de su país les quitara la inmunidad a él y a su vicepresidente, José Francisco Reyes López.

Ése fue el primer anuncio de que la administración Berger se dispone a levantar cargos penales en su contra, sobre todo, después de que la administración Portillo acabara envuelta en toda suerte de escándalos públicos.

La huida, sin embargo, tiene otra particularidad: se da apenas horas después de que la noche del martes se reunieran el nuevo presidente guatemalteco, Óscar Berger, con el Fiscal General de ese país, Carlos de León Argueta, quien no sólo fue nombrado por Portillo, sino que también es fuertemente cuestionado por no presentar cargos contra Portillo.
Fue probablemente esa reunión la que llevó al Fiscal General a decretar una orden de arraigo contra Portillo, la tarde de ayer.
No obstante, esa orden se giró cuando Portillo había escapado hacia El Salvador.

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Por eso es que en Guatemala se rumora que, probablemente, el propio Fiscal y sus amigos le adelantaron la medida al ex mandatario y por eso decidió fugarse hacia la ciudad de México, después de atravesar el territorio salvadoreño.
Tanto Portillo como Reyes, y el hijo de éste, José Francisco Reyes Wild, están involucrados con la denominada “conexión Panamá”, en la que se supone que se trasegaron dineros estatales a cuentas que esos personajes abrieron en bancos de ese país.

Para hacerlo, utilizaron una serie de sociedades anónimas fantasmas. En las cuentas habrían depositado sumas millonarias mediante el uso de un típico esquema de lavado de dinero sustraído a todos los guatemaltecos.
Este caso, denunciado por el periódico guatemalteco Siglo XXI, se conoció hace tres años, aunque es hasta ahora que el Fiscal General, presionado por Berger, decidió plantear acusaciones penales y ordenar el arraigo del ex mandatario.



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