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Polémica superación de veto presidencial

Confusión. El diputado Mauricio Hernández, del PDC, no aclaró si votó por su voluntad o si le obligaron a hacerlo.

Publicada 19 de febrero 2004, El Diario de Hoy

Lauri García Dueñas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

La oposición superó ayer el veto contra la exención del pago del IVA a los insumos agrícolas.

La votación se produjo en medio del desorden, acusaciones entre los diputados y golpes a las curules.

Los ánimos se caldearon con la discusión de la nueva propuesta de la Ley Antimaras y llegó al punto culminante durante la superación de la prohibición presidencial.

Guillermo Gallegos, de ARENA, acusó a los efemelenistas de ser los organizadores de las maras, quienes empezaron a dedicarle bromas al arenero.

Entre risas y señas, Salvador Arias, del FMLN, calificó de “loco” a Gallegos.
Después, Ileana Rogel, diputada farabundista, introdujo la moción para superar el veto.

Sin rencores. El diputado Humberto Centeno, del FMLN, intercambia bromas con legisladores areneros. Foto EDH/Nelson Dueñas

Durante varios minutos, la plenaria se desorganizó, los diputados iban y venían cabildeando para saber si había votos suficientes.
Además, Mauricio Hernández, del PDC, propuso superar también el veto a la eliminación de la renta a la exportación e importación del café.

Los diputados de la oposición coincidieron en votar primero el punto de los insumos agrícolas.
Dicho y hecho. Llegó el momento crucial donde se necesitaban los 56 votos.

Roberto Alvarado, del PDC, se había levantado de su asiento, pero regresó justo antes de la votación.
Todas las miradas estaban puestas en Rodolfo Parker, el secretario general pedecista, quien decidió levantar su mano.
Hernández, resentido porque no habían decidido votar el punto del café, se resistía a dar su voto.

Parker, disimuladamente, le tocó el brazo para instarle a votar. Pero Hernández no cedía.
De pronto, otro pedecista, Agustín Díaz Saravia, saltó de su asiento y con fuerza tomó el brazo de Hernández hasta que éste, rendido, mantuvo su brazo en alto.

Lo demás vino por añadidura.


Parker aclaró que había votado, pero que, en el fondo, no estaba de acuerdo con el decreto, porque no sólo favorecía a los agricultores, sino a aquellos que venden maquinaria agrícola.
El pedecista arremetió contra el resto de diputados acusándole de cómplices de la corrupción.
Ernesto Angulo, de ARENA, gritó: “¡qué le hagan el antidoping!”

La plenaria siguió su curso, pero los areneros pedían explicaciones sobre el voto de Hernández.
Díaz Saravia aseguró que tomó el brazo de Hernández no para obligarle, sino para “celebrar la victoria”.
Al final, Vicente Menjívar, de ARENA, se paró en frente de Manuel Melgar, presidente en funciones, para pedirle la palabra, levantando la mano derecha.
Melgar, con una sonrisa en el rostro, se limitaba a sonar el gong repetidas veces.

La advertencia de un pescado

- “El Diablo está en la Asamblea Legislativa y anda repartiendo dulces”, dijo Rodolfo Parker.
-“Están metidos en un gran problema”, les afirmó Mauricio Hernández, del PDC, a los pecenistas cuando no quisieron superar el veto para la eliminación de la renta a los productores de café.
-“¡Ése está loco, está bolo, como dicen en mi pueblo!”, exclamó Dagoberto Marroquín, del PCN, ante las amenazas de Hernández.
-“Realmente da pena, como que Parker no lee los decretos”, sostuvo Roberto d’Aubuisson.

La mano difícil
La oposición vota, pero Rodolfo Parker y Mauricio Hernández, del PDC, dudan si hacerlo o no.
Invitación. Parker se decide a votar e invita a Hernández a que le acompañe. Éste se resiste.
Sorpresa. Agustín Díaz Saravia, del PDC, obliga a su compañero Hernández a votar, lo hace con fuerza.
Resignación. A Hernández literalmente le doblaron el brazo y, al final, le toca aceptar la imposición.


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