Lauri García
Dueñas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La oposición superó ayer el veto contra la exención
del pago del IVA a los insumos agrícolas.
La votación se produjo en medio del desorden, acusaciones entre
los diputados y golpes a las curules.
Los ánimos se caldearon con la discusión de la nueva propuesta
de la Ley Antimaras y llegó al punto culminante durante la superación
de la prohibición presidencial.
Guillermo Gallegos, de ARENA, acusó a los efemelenistas de ser
los organizadores de las maras, quienes empezaron a dedicarle bromas al
arenero.
Entre risas y señas, Salvador Arias, del FMLN, calificó
de loco a Gallegos.
Después, Ileana Rogel, diputada farabundista, introdujo la moción
para superar el veto.
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| Sin rencores. El diputado Humberto Centeno, del
FMLN, intercambia bromas con legisladores areneros. Foto
EDH/Nelson Dueñas |
Durante varios minutos, la plenaria se desorganizó, los diputados
iban y venían cabildeando para saber si había votos suficientes.
Además, Mauricio Hernández, del PDC, propuso superar también
el veto a la eliminación de la renta a la exportación e
importación del café.
Los diputados de la oposición coincidieron en votar primero el
punto de los insumos agrícolas.
Dicho y hecho. Llegó el momento crucial donde se necesitaban los
56 votos.
Roberto Alvarado, del PDC, se había levantado de su asiento, pero
regresó justo antes de la votación.
Todas las miradas estaban puestas en Rodolfo Parker, el secretario general
pedecista, quien decidió levantar su mano.
Hernández, resentido porque no habían decidido votar el
punto del café, se resistía a dar su voto.
Parker, disimuladamente, le tocó el brazo para instarle a votar.
Pero Hernández no cedía.
De pronto, otro pedecista, Agustín Díaz Saravia, saltó
de su asiento y con fuerza tomó el brazo de Hernández hasta
que éste, rendido, mantuvo su brazo en alto.
Lo demás vino por añadidura.
Parker aclaró que había votado, pero que, en el fondo, no
estaba de acuerdo con el decreto, porque no sólo favorecía
a los agricultores, sino a aquellos que venden maquinaria agrícola.
El pedecista arremetió contra el resto de diputados acusándole
de cómplices de la corrupción.
Ernesto Angulo, de ARENA, gritó: ¡qué le hagan
el antidoping!
La plenaria siguió su curso, pero los areneros pedían explicaciones
sobre el voto de Hernández.
Díaz Saravia aseguró que tomó el brazo de Hernández
no para obligarle, sino para celebrar la victoria.
Al final, Vicente Menjívar, de ARENA, se paró en frente
de Manuel Melgar, presidente en funciones, para pedirle la palabra, levantando
la mano derecha.
Melgar, con una sonrisa en el rostro, se limitaba a sonar el gong repetidas
veces.
La advertencia de un pescado
- El Diablo está en la Asamblea Legislativa y anda repartiendo
dulces, dijo Rodolfo Parker.
-Están metidos en un gran problema, les afirmó
Mauricio Hernández, del PDC, a los pecenistas cuando no quisieron
superar el veto para la eliminación de la renta a los productores
de café.
-¡Ése está loco, está bolo, como dicen
en mi pueblo!, exclamó Dagoberto Marroquín, del PCN,
ante las amenazas de Hernández.
-Realmente da pena, como que Parker no lee los decretos, sostuvo
Roberto dAubuisson.
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La mano difícil
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La oposición vota, pero Rodolfo Parker y Mauricio Hernández,
del PDC, dudan si hacerlo o no.
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Invitación. Parker se decide a votar e invita a Hernández
a que le acompañe. Éste se resiste.
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Sorpresa. Agustín Díaz Saravia, del PDC, obliga a
su compañero Hernández a votar, lo hace con fuerza.
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Resignación. A Hernández literalmente le doblaron
el brazo y, al final, le toca aceptar la imposición.
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