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El Diario de Hoy
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Unas 295 personas murieron ayer por explosiones en un tren que cargaba
combustible y sustancias químicas en el noreste de Irán,
informó la agencia de noticias oficial.
Los vagones del tren se descarrilaron e incendiaron, lo que provocó
la serie de estallidos.
Las principales autoridades regionales y municipales de Nishapur, entre
ellas el gobernador, el alcalde y el jefe de los bomberos, figuran entre
los muertos, junto con 182 miembros de los equipos de rescate y bomberos.
Unas 400 personas resultaron heridas.
El ferrocarril llevaba azufre, combustible, fertilizantes y otras sustancias
químicas. El suceso ocurrió cuando el tren se descarriló,
desatando la cadena de explosiones en las afueras de la ciudad de Nishapur,
a 650 kilómetros al este de Teherán, dijo la agencia noticiosa
oficial IRNA.
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Socorristas. Bomberos recuperan un cuerpo.
Habitantes del pueblo de Nishapur, a 20 kilómetros del lugar
del accidente, estaban entre los muertos.Foto
EDH/AP |
Cincuenta y un vagones de carga estaban estacionados en la estación
Abu Muslim cerca de Neyshabur cuando empezaron a desplazarse impulsados
por unas extrañas vibraciones, dijo la agencia, sin
dar detalles.
Potente estruendo
Según el director del servicio de rescate local, Mohammad Maqdouri,
el convoy abandonó la estación a las 4:00 de la mañana.
Los compartimentos comenzaron a estallar a las 9:37 de la mañana
mientras los bomberos intentaban apagar las llamas.
Las aldeas de Dehnow y Hashemabad figuraron entre las que sufrieron extensos
daños.
La explosión fue tan potente que las ventanas quedaron destrozadas
en una distancia de 10 kilómetros.
El funcionario Vahid Bakechi dijo en la sede de emergencia de la provincia
de Khorasan que resultaron heridas más de 400 personas. Fueron
enviadas a la zona partidas de plasma sanguíneo y la paramilitar
Guardia Revolucionaria iraní cerró la zona aledaña
por temor a que se produjeran más explosiones.
El gobernador Mojtaba Farahmand-Nekou, el jefe de los bomberos y el alcalde
de Nishapur murieron en el siniestro, según la IRNA. En Irán,
los alcaldes carecen de poder político y están encargados
del desarrollo local.
La IRNA indicó que casi todas las víctimas se encontraban
en las cinco aldeas cercanas, que resultaron gravemente dañadas.
La magnitud de la devastación es enorme, y los daños
parecen ser mayores que los calculados en un principio, dijo Bakechi.
El desastre se produjo en medio de una gran incertidumbre política
en Irán, con controvertidas elecciones parlamentarias previstas
para el viernes, y en un país que aún no se recupera de
un terremoto registrado el 26 de diciembre en la ciudad de Bam, en el
sureste del país, en donde murieron 40,000 personas.
En el peor accidente ferroviario del último cuarto de siglo, al
menos 575 personas murieron el 4 de junio de 1989, cuando dos trenes de
pasajeros descarrilaron al estallar un gasoducto que tenía una
fuga y que corría por los montes Urales rusos.