Marvin Galeas*
El Diario de Hoy
marvingaleas@yahoo.com.mx
Luego la invitación vino de empresarios, algunos de ellos amigos
personales desde hace años, para que hiciera mi exposición
a sus ejecutivos, directores y empleados. Acepté porque estoy convencido
de que es un compromiso ineludible defender el sistema de libertades que
poco a poco se consolida en el país.
Mis exposiciones, señor candidato, son charlas sencillas sobre
mis experiencias personales en la guerra, lo que vi en Nicaragua cuando
salí de Morazán, la farsa montada por su amigo Fidel Castro
para fusilar al general Arnaldo Ochoa y otros funcionarios cubanos, el
desastre del gobierno de Hugo Chávez y lo que implicaría
para El Salvador una victoria del Partido Comunista, del cual usted es
el líder desde finales de la década de los sesenta.
Mis reflexiones se basan en ideas y argumentos. Jamás me he referido
a usted o algún otro miembro de su partido con ataques personales.
Pero usted, señor candidato, ha montado en cólera, algo
muy común en su personalidad, y en cuanto mitin se presenta, se
ha referido a mi persona de manera grosera, soez, insultante e indigna
en alguien que aspira a convertirse en Presidente de la República.
Luego de escuchar sus exaltadas alusiones, me pregunto: ¿Qué
tal si usted contara ya con el poder del gobierno? ¿Qué
destino me esperaría como disidente? ¿La Siberia, como en
la Rusia de Stalin? ¿Las cárceles de la seguridad del Estado,
como en la Cuba de Fidel Castro y la Nicaragua de Ortega y Borge? ¿Un
tiro en la nuca, como en la China de Mao? ¿El asedio de los tenebrosos
Círculos bolivarianos, como en la Venezuela de Chávez?
¿Va a dar línea para que me sigan insultado y amenazando?
¿Me va a echar a Marcelo? Déjeme decirle que no me asustan
sus bravuconadas ni sus malcriadezas.
Señor Handal: Yo no hago proselitismo porque no soy candidato a
nada. Desde que terminó la guerra, he vuelto a mi vida de antes.
Trabajar duro y pagar con mi salario, mi casa, mi comida y el colegio
de mis hijas.
Lo que hago es aportar elementos de juicio para que los que me escuchan
razonen su voto. Como ciudadano, tengo todo el derecho de expresarme con
entera libertad. Estoy convencido su desorbitada reacción
me lo confirma, de que un gobierno encabezado por usted hundiría
al país en una desgracia peor que los terremotos y las inundaciones
que hemos padecido.
A usted y sus subalternos (incluyendo a algunos conductores de programas
de televisión y radio), les gusta decir que toda crítica
a sus ideas es parte de la campaña del miedo y de la guerra sucia.
Señor Handal, si alguien sabe lo que es guerra sucia es precisamente
usted. ¿Es acaso campaña del miedo decir que usted es comunista?
¿No está acaso el FMLN controlado por su partido que se
llama Comunista desde 1930?
¿Y no es acaso el comunismo lo que quiere imponer un Partido Comunista?
Usted ha dicho que quiere desmontar el neoliberalismo, que
es la forma que los marxistas han encontrado para referirse al sistema
de libre empresa. ¿Cierto o no? Y con qué sustituiría
el modelo: ¿Con más libertad económica? ¡Por
favor!
Usted ha dicho que de ganar revisaría el Tratado de Libre Comercio
con Estados Unidos. Mentira. Lo anularía, porque la línea
desde La Habana, usted bien lo sabe, es oponerse al ALCA y a los tratados
de libre comercio. Cuestión de ideología. Sus radios y sus
frentes de masas (la sociedad civil) viven gritando no al TLC.
No hay un solo país en el mundo ni hoy, ni en el pasado en donde
el socialismo o el comunismo hayan tenido éxito. Sus ideas, señor
Hadal, han fracasado. Los países que las han padecido, desde la
desaparecida URSS, pasando por Rumanía, Albania, Angola, Cuba,
Nicaragua, hasta llegar a Venezuela, han sido una tragedia para esos pueblos.
A la zaga del socialismo y el comunismo siempre queda una huella de fusilados,
disidentes presos, pobreza generalizada y el aplastamiento de la dignidad
humana tras las alambradas y los reflectores.
Usted nunca ha renunciado al comunismo. Nunca ha dejado de ser ateo. Nunca
ha dicho que ha dejado de creer que Estados Unidos es enemigo de la humanidad,
ni siquiera ha renunciado de manera definitiva a la lucha armada. Usted,
con su obcecada idea comunista, ha cerrado el paso a la renovación
en su partido, ha expulsado a sus adversarios internos, impulsando verdaderas
campañas del miedo.
Un gobierno suyo sumiría al país en una situación
peor que la de Venezuela, porque nosotros no tenemos petróleo con
que financiar esas trágicas aventuras. Sus ideas desfasadas, su
intolerancia, su manipuladora hegemonía en el FMLN, sus bravuconadas
y matonerías son una traición a los millares de salvadoreños
que murieron luchando genuinamente por un país mejor. Usted con
su ideología decimonónica, su edad, su amistad con el único
tirano de verde olivo en América, no representa ningún cambio.
Ninguna esperanza de un país mejor. Todo lo contrario. Usted no
debe ser Presidente.
*Columnista de El Diario de Hoy.