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Carta abierta al señor Handal

Hace un par de meses, señor Handal, un grupo de jóvenes me invitó a compartir mis pasadas experiencias personales en un frente de guerra y mis puntos de vista sobre la situación política nacional en una universidad privada de la capital.

Publicada 19 de febrero 2004, El Diario de Hoy

Marvin Galeas*
El Diario de Hoy

marvingaleas@yahoo.com.mx

Luego la invitación vino de empresarios, algunos de ellos amigos personales desde hace años, para que hiciera mi exposición a sus ejecutivos, directores y empleados. Acepté porque estoy convencido de que es un compromiso ineludible defender el sistema de libertades que poco a poco se consolida en el país.

Mis exposiciones, señor candidato, son charlas sencillas sobre mis experiencias personales en la guerra, lo que vi en Nicaragua cuando salí de Morazán, la farsa montada por su amigo Fidel Castro para fusilar al general Arnaldo Ochoa y otros funcionarios cubanos, el desastre del gobierno de Hugo Chávez y lo que implicaría para El Salvador una victoria del Partido Comunista, del cual usted es el líder desde finales de la década de los sesenta.

Mis reflexiones se basan en ideas y argumentos. Jamás me he referido a usted o algún otro miembro de su partido con ataques personales. Pero usted, señor candidato, ha montado en cólera, algo muy común en su personalidad, y en cuanto mitin se presenta, se ha referido a mi persona de manera grosera, soez, insultante e indigna en alguien que aspira a convertirse en Presidente de la República.

Luego de escuchar sus exaltadas alusiones, me pregunto: ¿Qué tal si usted contara ya con el poder del gobierno? ¿Qué destino me esperaría como disidente? ¿La Siberia, como en la Rusia de Stalin? ¿Las cárceles de la seguridad del Estado, como en la Cuba de Fidel Castro y la Nicaragua de Ortega y Borge? ¿Un tiro en la nuca, como en la China de Mao? ¿El asedio de los tenebrosos Círculos bolivarianos, como en la Venezuela de Chávez?

¿Va a dar línea para que me sigan insultado y amenazando? ¿Me va a echar a Marcelo? Déjeme decirle que no me asustan sus bravuconadas ni sus malcriadezas.

Señor Handal: Yo no hago proselitismo porque no soy candidato a nada. Desde que terminó la guerra, he vuelto a mi vida de antes. Trabajar duro y pagar con mi salario, mi casa, mi comida y el colegio de mis hijas.

Lo que hago es aportar elementos de juicio para que los que me escuchan razonen su voto. Como ciudadano, tengo todo el derecho de expresarme con entera libertad. Estoy convencido —su desorbitada reacción me lo confirma—, de que un gobierno encabezado por usted hundiría al país en una desgracia peor que los terremotos y las inundaciones que hemos padecido.
A usted y sus subalternos (incluyendo a algunos conductores de programas de televisión y radio), les gusta decir que toda crítica a sus ideas es parte de la campaña del miedo y de la guerra sucia. Señor Handal, si alguien sabe lo que es guerra sucia es precisamente usted. ¿Es acaso campaña del miedo decir que usted es comunista? ¿No está acaso el FMLN controlado por su partido que se llama Comunista desde 1930?

¿Y no es acaso el comunismo lo que quiere imponer un Partido Comunista? Usted ha dicho que quiere desmontar el “neoliberalismo”, que es la forma que los marxistas han encontrado para referirse al sistema de libre empresa. ¿Cierto o no? Y con qué sustituiría el modelo: ¿Con más libertad económica? ¡Por favor!

Usted ha dicho que de ganar revisaría el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Mentira. Lo anularía, porque la línea desde La Habana, usted bien lo sabe, es oponerse al ALCA y a los tratados de libre comercio. Cuestión de ideología. Sus radios y sus frentes de masas (la sociedad civil) viven gritando “no al TLC”.

No hay un solo país en el mundo ni hoy, ni en el pasado en donde el socialismo o el comunismo hayan tenido éxito. Sus ideas, señor Hadal, han fracasado. Los países que las han padecido, desde la desaparecida URSS, pasando por Rumanía, Albania, Angola, Cuba, Nicaragua, hasta llegar a Venezuela, han sido una tragedia para esos pueblos. A la zaga del socialismo y el comunismo siempre queda una huella de fusilados, disidentes presos, pobreza generalizada y el aplastamiento de la dignidad humana tras las alambradas y los reflectores.

Usted nunca ha renunciado al comunismo. Nunca ha dejado de ser ateo. Nunca ha dicho que ha dejado de creer que Estados Unidos es enemigo de la humanidad, ni siquiera ha renunciado de manera definitiva a la lucha armada. Usted, con su obcecada idea comunista, ha cerrado el paso a la renovación en su partido, ha expulsado a sus adversarios internos, impulsando verdaderas campañas del miedo.

Un gobierno suyo sumiría al país en una situación peor que la de Venezuela, porque nosotros no tenemos petróleo con que financiar esas trágicas aventuras. Sus ideas desfasadas, su intolerancia, su manipuladora hegemonía en el FMLN, sus bravuconadas y matonerías son una traición a los millares de salvadoreños que murieron luchando genuinamente por un país mejor. Usted con su ideología decimonónica, su edad, su amistad con el único tirano de verde olivo en América, no representa ningún cambio. Ninguna esperanza de un país mejor. Todo lo contrario. Usted no debe ser Presidente.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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