elsalvador.com WWW

Envenenados 18 por agua contaminada

Más grave. Una niña, ingresada en el Benjamín Bloom, presenta convulsiones y su pronóstico es reservado.

Publicada 7 de febrero 2004, El Diario de Hoy

Margarita S./Henry Santos
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com


Rubidia Sandibel, de 10 años, es la paciente más grave de las 18 personas que se intoxicaron el jueves en el Caserío San Juan del Gozo, de Jiquilisco, Usulután.

La menor se encuentra ingresada en la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital Benjamín Bloom, desde la noche del jueves.

El resto de afectados, entre ellos la madre de la niña, permanecen ingresados en el Hospital de San Pedro, en Usulután.

Las autoridades sanitarias están casi seguras de que el origen del envenenamiento masivo está en el agua contaminada de unos pozos de la zona.

En ese sentido, los funcionarios tomaron las respectivas muestras para comprobar la calidad del agua.

Varios pacientes fueron trasladados al centro de salud de Usulután. Foto EDH

Delicada

La niña presenta un cuadro de diarrea, vómitos y convulsiones.

La jefe de la Unidad de Cuidados Intermedios, Doctora Mirna Pérez Carbajal, explica que, en estos casos no existe un antídoto concreto para tratar al paciente. Se trabaja con un medicamento que disminuye los efectos secundarios que produce el tóxico.
Todavía desconocen el tipo de producto que ocasionó el envenenamiento.

Hasta ayer, el laboratorio de Medicina Legal no tenía los resultados de las pruebas para determinar el tipo de veneno.
No obstante, y según los síntomas, se presume que podría tratarse de plaguicidas, además de que son productos muy utilizados en esta zona.

Los médicos del Hospital Bloom desconocen el estado de salud del resto de pacientes ingresados en el centro de salud de Usulután.

Según los especialistas, las intoxicaciones a través de la piel, como vía de entrada de los agentes patógenos en el organismo, son las más frecuentes.

Una vez impregnan una parte del cuerpo, a través de los poros llegan al torrente sanguíneo. De este modo se puede desplazar a todas las partes del cuerpo.

En el caso de Rubidia, el químico alcanzó a llegar hasta el cerebro.
Actualmente, la menor presenta un estado de agitación donde continuamente se levanta de su cuna y se vuelve a acostar.
Además tiene trastornos en el estado de consciencia y presenta alucinaciones.
Los médicos no se atreven a dar un pronóstico de la menor, toda vez que la recuperación de la niña depende de la cantidad de tóxico ingerido.


elsalvador.com WWW