Carlos E. Mena Guerra*
El Diario de Hoy
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La creación e impulso del Mercado Común Centroamericano
y las políticas de sustitución de importaciones (principalmente
industriales), fueron los componentes centrales del estilo de desarrollo
de la década de los sesenta y hasta principios de los ochenta del
Siglo XX. Empero, el crecimiento del PIB en ese período demostró
con éxito de dicho estilo.
Algunas críticas sobre ineficiencia económica, acumulación
de deuda externa y estados sobredimensionados dejaron poco margen para
la permanencia de ese estilo de desarrollo hacia adentro.
A mediados de la década de los ochenta, Centro América puso
en marcha una nueva dinámica económica y política,
caracterizada por fuerte énfasis en la promoción de las
exportaciones, estabilidad de los grandes agregados económicos,
drástica reducción en el tamaño y funciones del Estado,
apertura a las importaciones, liberalización de los mercados y
atracción de inversión extranjera, como nuevo estilo, dinámica
que se ha profundizado con la negociación de tratados de libre
comercio con la región y otros países a inicios del Siglo
XXI.
Este conjunto de políticas fue formulado, en parte, por los acreedores
de la deuda externa de los países de Latinoamérica y es
conocido como el Consenso de Washington. Luego de casi dos décadas
de esta estrategia y observar algunos beneficios, tales como estabilidad
en la inflación, recuperación del crecimiento económico
(luego de la década perdida de los ochenta), está
claro que estos beneficios no han sido suficientes, pues los niveles de
desarrollo humano se han mantenido muy bajos.
El nuevo estilo de desarrollo, entonces, ha considerado necesario incluir
como objetivos la promoción de la educación, fortalecimiento
de los mercados financieros y erradicación de la pobreza, entre
otros. El crecimiento económico, por sí mismo (como ya se
ha dicho antes), no es una garantía para el desarrollo humano ni
tampoco una plataforma duradera para el alcance de este objetivo. Pero
también se debe recalcar que, sin crecimiento, no será posible
un desarrollo humano deseable.
Estudios econométricos sobre la relación entre el crecimiento
económico y el desarrollo humano, realizado con información
del período 1960 a 1992, para un conjunto de naciones en desarrollo,
se concluyó que: varios de los países con sesgo pro
desarrollo humano llegaron a disfrutar de ciclos de desarrollo virtuoso
en sus economías, mientras que aquellos con estilo sesgado pro
desarrollo económico únicamente no alcanzaron tales
beneficios. Este comportamiento confirmaría la necesidad de dar
prioridad a políticas de desarrollo humano para alcanzar un ciclo
virtuoso en el crecimiento y bienestar.
Reformas económicas que no mejoran los indicadores sociales se
vuelven insostenibles en el tiempo, por ello, existe la necesidad de ampliar
la agenda de reformas económicas e incluir aquellas que ayuden
al desarrollo humano, lo contrario ha evidenciado ser perjudicial para
el crecimiento mismo que se persigue y que es tan necesario.
La aprobación de la Iniciativa de la Cuenca de Caribe (ICC), en
Estados Unidos, representó un salto hacia una nueva dinámica,
sobre todo en la expansión de las exportaciones de maquila textil
de las Zonas Francas de Exportación (ZFE), desde la región
al mercado estadounidense, pero la ausencia de una política industrial
de sustitución competitiva de importaciones de insumos aparece
como una de las grandes deficiencias estratégicas del actual estilo
de desarrollo regional.
El régimen de la maquila textil en las ZFE representa un arreglo
fiscal o aduanero, básicamente, necesario en condiciones de precariedad
económica para atraer inversión externa, pero no debería
constituirse en un arreglo permanente y estático dirigido a moler
impuestos a cambio de empleo.
Debido al escaso valor agregado puesto en la producción de maquila
textil y la baja remuneración al factor humano, esta actividad
no es la más deseable para establecer una plataforma de crecimiento
económico, que conduzca a un desarrollo humano sostenible.
Pese a lo anterior, resulta esperanzador que a la luz de los cambios recientes
en la economía internacional, se ha gestado una iniciativa de empresarios
centroamericanos (particularmente hondureños), para desarrollar
una fuerte inversión con la iniciativa de ofrecer paquetes
completos en la fabricación textil (no sólo hilo y
otros componentes, sino la tela misma, esto permitiría competir
con el Lejano Oriente y China.
Otro elemento de valoración fundamental debería ser el empleo
de recursos humanos que aporten más conocimiento, capacidad intelectual
y, por lo tanto, mayor valor agregado nacional de la región.
(Fuente: 2do. Informe de Desarrollo Humano en Centro América y
Panamá, PNUD 2003, capítulo 3, El desafío del
desarrollo económico).
*Economista.