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La nota del día
“Cultivemos algodón”, así de fácil

En todo oriente se ven tierras en abandono”. Genaro Ramírez, candidato del PCN

Publicada 7 de febrero 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Los del PCN proponen reactivar los cultivos del algodón, en parte porque tienen a la vista el terrible abandono en que están propiedades antes muy prósperas, ahora cubiertas de maleza.

También lo dicen por decir algo. Como lo hemos señalado muchas veces, ir por las carreteras costeras es muy doloroso por el abandono de tanta extensión de tierra.

Y están abandonadas por tres causas:
La primera, la “reforma agraria” impuesta a punta de pistola por Duarte y compañía; la segunda, la guerra enloquecida que desató el comunismo sobre El Salvador; la tercera, que no hay manera de que esas tierras se trabajen bajo un esquema de mercado.

Las mal llamadas cooperativas no están capacitadas para otra cosa que efectuar cultivos elementales o siembra de cereales. Con la reforma, buena parte del territorio volvió a la época de los pipiles.

Fomentar el cultivo del algodón es una loable aspiración, pero se necesitan dos para bailar el tango: los políticos que planifican grandezas por un lado, y por otro los agricultores que estén con el deseo, los conocimientos, los enlaces, los equipos, el capital y el aparataje requerido para echar a andar esa gran empresa del algodón. Por culpa del desmadre de la década perdida, los algodoneros que quedaban después de los acosos de anteriores gobiernos, se jubilaron en su mayor parte.

Uno se puede preguntar, como ejemplo, cuántos pilotos fumigadores están por allí, dispuestos a volver a esa sacrificada labor. Idea que a la vez nos trae un recuerdo: nuestro amigo, gran persona y patriota Ulises González se inició como piloto en una destacada carrera de algodonero y agricultor. Fue admirable en él y en otros agricultores como Juan Wright y Raúl Ávila, el empuje con que llevaban a cabo sus proyectos, pese a los riesgos y trabajos que eso exigía.

Otra cosa se demostró con el algodón, que tener las tierras no es garantía de nada; lo esencial son los hombres emprendedores. El fracaso de la Reforma Agraria se debió a que en su colosal, lustrosa y granítica ignorancia, los duartistas no entendieron que la prosperidad del campo no depende de “la tenencia” o de  la política, sino de la visión y empeño del buen agricultor, como de la seguridad jurídica.

Promesas locas como programa

De lo que se trata, pues, no es de tener las buenas intenciones, sino poner en movimiento medidas efectivas y sabias para reactivar la campiña. El señor Ramírez tiene que influir sobre los diputados pecenistas para que vayan a visitar esas extensiones en abandono, y le entren al tema de la reforma a la reforma agraria.

Es muy fácil, debe agregarse, presentar como “programa de gobierno” lo que no pasa de ser más que promesas u ocurrencias sin sentido como hace Ramírez.

Hay algo que debemos agregar. El candidato del PCN dijo en la entrevista de TCS que “había quienes robaban miles de colones” y les entregaban la Palma de Oro. Si tiene pruebas de tan grave cosa, le ofrecemos publicárselas en este Diario, más cuando las personas e instituciones que han recibido ese galardón se caracterizan por sus altos méritos cívicos, empresariales y humanos. O prueba semejante acusación, o pide disculpas públicas para no quedar como difamador.

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