Si cierran las maquilas, como va a ocurrir
si llegan los comunistas al poder, no tendrá sentido
seguir vendiendo comida en sitios que quedan desolados.
Todo joven tiene un profundo deseo de vivir, de ser feliz, y éste es
un deseo auténtico y religioso, porque es al mismo tiempo
un ansia de felicidad plena y sin fin que sólo Dios les puede
dar . Hay que ayudar a los jóvenes.