Ginebra
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El Diario de Hoy
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El techo autoimpuesto de deuda todavía se cumple, aunque el lindero
apenas se nota: 39.7% del Producto Interno Bruto (PIB).
Dicho porcentaje subirá a 39.8 al final de este año, según
las proyecciones del Ministerio de Hacienda.
La meta máxima que la actual administración pública
se ha impuesto, para los cinco años, es de 40%, por lo que sólo
unas décimas distan para sobrepasarla.
El saldo de la deuda total al cierre del año pasado alcanzaba los
$5,948.4 millones, de acuerdo con el recuento de la mencionada cartera
de Estado.
El monto adeudado fuera menor, si el país no hubiera necesitado
de financiamientos externos para ejecutar el programa de reconstrucción
nacional, luego de los terremotos de 2001.
Para cubrir dichos costos, el país contrató $1,043.25 millones
de préstamos, lo que equivale al 18% del saldo actual de deuda.
Políticas
Según Manuel Rosales, asesor de Hacienda, el objetivo del Gobierno
era mantener el endeudamiento muy por debajo del techo autoimpuesto, pero
los daños de los terremotos frustraron el cumplimiento de esa pretensión.
Dijo que en 1999, la deuda equivalía al 28.1% del PIB y que la
cifra hubiera variado muy poco, si el gobierno no hubiera asumido los
mencionados costos.
De acuerdo con las políticas fiscales del Fondo Monetario Internacional
(FMI), todos los países deben reducir su nivel de endeudamiento,
hasta alcanzar un máximo del 25% del PIB.
Si se toma en cuenta esta observación, el próximo gobierno
tiene la tarea de implementar políticas de austeridad más
duras, para disminuir los gastos e incrementar los ingresos, si quiere
bajar el nivel de deuda.
Los últimos tres gobiernos, desde 1989 a la fecha, han contratado
una deuda de $6,062.6 millones, de los cuales el 22% se utilizó
para financiar la reconstrucción post conflicto armado.
El 17% de dicho monto ha servido para resparar los daños de los
terremotos de 2001, el 13% para reestructurar la deuda de corto a largo
plazo y un 8% para cubrir los costos del antiguo sistema de pensiones.
El 40% restante se ha utilizado para ejecutar los programas de desarrollo
y modernización, lo que indica que el área de maniobra de
inversión del Estado ha sido mínima, aseguró Dinora
Cubías, directora de administración financiera del Ministerio
de Hacienda.
De lo adeudado, el principal acreedor del Estado es el Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), al cual se le debe $1,572.2 millones.
Según Rosales, el nivel de endeudamiento comenzará a descender
este año, ya que se concluirá el programa de reconstrucción
post terremotos. El próximo gobierno solo tendrá la presión
del costo de la inversión y el pago del antiguo sistema de pensiones.
Por ejemplo, este año no habrá contratación de nueva
deuda, salvo la emisión de eurobonos para financiar el presupuesto
general, cuyo monto asciende a $289 millones.
El sube y baja de la inversión pública
Desde 1989 hasta el año pasado, los gobiernos ejecutaron una inversión
pública de $4,978.5 millones.
A ésta, habrá que sumarle la inversión de 2004: $544.5
millones.
En total, la inversión pública de los últimos tres
gobiernos alcanzará los $5,523 millones.
Los montos anuales invertidos han estado sujetos a los eventos coyunturales,
más que a cubrir las necesidades de infraestructura y servicios
básicos.
En 1990, la inversión fue de $64.37 millones, pero con los Acuerdos
de Paz, el monto fue creciendo paulatinamente.
En el 99 y 2000 la cantidad disminuyó, pero se volvió a
elevar, y esta vez de forma incomparable, en el 2001, luego de los terremotos
de enero y febrero.
De los cinco años del actual gobierno, fue en ese año cuando
más se invirtió: $639.73 millones.