Regina MIranda
El Diario de Hoy
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Habitantes de la comunidad Samayoa, ubicados en el sector conocido como
la chatarrera, en Soyapango, cuentan con un terreno propio
donde les construirán sus viviendas permanentes.
Se trata de 150 familias damnificadas de los terremotos de 2001 que fueron
ubicadas en el Albergue El Corralón.
La municipalidad construyó, de forma provisional, unas cien champas
para alojar a las personas que perdieron las viviendas.
El albergue estaba ubicado en la zona verde de la Urbanización
Montes de San Bartolo.
El Fondo Nacional para la Vivienda Popular (Fonavipo) conoció del
problema de las familias e hizo las gestiones con el Ministerio de Obras
Públicas para la donación del terreno.
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| Un beneficiado vigila lo que será su
casa. Foto EDH |
César Alvarado, viceministro de Vivienda, afirmó que tocaron
las puertas de la organización americana Home from the heart
para que aportara los fondos con los cuales ejecutar el proyecto de construcción
de viviendas.
La solicitud no fue en vano. La organización estadounidense desembolsará
300 mil dólares para la obra.
Según el proyecto, la edificación de las casas antisísmicas
tendrá un costo de 700 mil dólares.
Funcionarios del MOP, Fonavipo y la organización donante entregaron
ayer un certificado de contribución a las familias favorecidas.
El documento por un valor de mil dólares es para la compra de materiales
para la construcción de las viviendas.
Además podrán financiar algunos servicios básicos
como el agua potable y el sistema de drenaje.
Cruz Morales Laínez, de 70 años, expresó su satisfacción
por el proyecto.
Ya estábamos cansados de andar de un lugar a otro, sin esperanza
de tener casa propia. Hoy ya es una realidad, manifestó.
En la primera etapa de la obra, que está previsto termine a principios
de febrero, terminarán 23 viviendas. Las casas cuentan con un cuarto
dormitorio, baño, sala, comedor y el patio.