Luis López Portillo
*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
La credibilidad de la Federación Salvadoreña de Fútbol
(Fesfut) está muerta. Pero todos los que observamos su crisis pública
podemos aprender valiosas lecciones para nuestro lugar de trabajo. Es
un caso de estudio de lujo que reúne casi todos los errores que
se pueden cometer durante una crisis.
Una crisis atrae la mirada de los medios de comunicación, lo cual
es igual a que nos alumbren con un potente reflector que desnuda al público
nuestro problema. Una crisis pública es a veces la única
forma en que nuestra organización será famosa,
codiciada como noticia.
Aquí, en Zimbabue y en China, la opinión pública
se forma principalmente por lo que informan los medios de comunicación.
Lo que sabemos, nuestra verdad, es lo que recogemos directa
o indirectamente de las noticias. Lo que recogemos de boca de compañeros
de trabajo, de vecinos y amigos ha sido influenciado por los noticieros
de TV, radio y los periódicos.
El manejo de una crisis, entonces, es un lío de percepciones, no
de realidades. Se sale bien o se sale mal, gracias a lo que percibe la
gente. No basta resolver la crisis, sino tener una estrategia de comunicación
para influenciar las percepciones. ¿Qué podemos aprender
de esta crisis?
1. Dé la cara. Esconderse envía la percepción de
culpabilidad. Recordemos que el que nada debe nada teme. Debe
dar la cara rápido y mostrar una actitud responsable. 2. Diga algo
(de preferencia bien dicho). Guardar silencio es suicidio. Al callar dejamos
un vacío que será llenado por expertos, analistas,
testigos, afectados y por la competencia. En una crisis se comunica más,
todos los días, varias veces al día. Eso sí, evite
la ensalada de confusas y vagas declaraciones de los voceros de la Fesfut.
3. Tenga un plan. Pensar en cómo manejar una crisis es mil veces
más fácil antes de la crisis que durante la crisis. Identifique
sus riesgos, sus vulnerabilidades, anticipe los peores escenarios y planifique
cursos de acción. No tener un plan es igual que salir corriendo
a comprar un extintor durante el incendio.
4. Primero la acción. Lo primero en una crisis es hacer algo. La
gente cree más en lo que ve que en lo que oye. Tanto lo que se
hace como lo que se dice es importante, pero comunicación sin acción
y acción sin comunicación no funcionan.
5. Asuma su responsabilidad. La actitud de la Fesfut es una típica
reacción de crisis: negación, evasión, culpar a terceros,
esperar que la tempestad pase. La crisis se puede detener
si se acepta la responsabilidad, si se admite un error, si se pide perdón,
si muestra que quiere enmendar el daño.
6. Acuda al tribunal de la opinión pública. Está
bien tener buenos abogados durante una crisis, pero antes busque alguien
que entienda de opinión pública. Son las percepciones las
que dañan a la organización mucho antes que las demandas
o juicios. La crisis se gana o se pierde en la opinión pública,
y allí sólo importan las percepciones.
7. Actúe rápido. ¿Se dio cuenta de que el presidente
de la Fesfut dijo esta boca es mía catorce días
después de iniciada la crisis? La primera verdad es
la que se pega en la opinión pública. La segunda
versión marcha cuesta arriba. 8. Tenga un blindaje.
Tener amigos, tener aliados, tener buenas relaciones con todos sus públicos
es muy valioso durante una crisis. Un consumidor, por ejemplo, que me
aprecia como empresa me puede perdonar cuando me equivoco.
Un escándalo como el de la Fesfut puede golpear a cualquiera; las
crisis también afectan a buenas organizaciones. Aquí, en
Zimbabue y en China, toda organización puede ser víctima
-por negligencia, por accidente o por otras causas-de una crisis que se
vuelve imán de la prensa. Es un grave y común pecado de
toda organización creer que aquí nunca pasará.
Pasa en todos lados y hay que estar preparado. ¿Y su organización
ya compró el extintor o lo hará durante el incendio?
Muchos creemos que el lío de la Fesfut se lo tiene bien merecido.
Lo cierto es que toda organización aunque no sea tan oscura
como la Fesfut-está expuesta a ser afectada por una crisis. Los
nunca llegan, aun cuando tenemos la casa limpia. Ninguna organización
está exenta de una crisis pública ni aquí ni en Zimbabue
ni en China.
*Catedrático y asesor en comunicación.