Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Los gobiernos de Centroamérica recibieron una petición
oficial de Estados Unidos para enmendar las partidas arancelarias de la
industria láctea en el Tratado de Libre Comercio (TLC), con tal
de ajustarlas a sus leyes administrativas.
La solicitud planteó pasar de cuatro a ocho los dígitos
correspondientes a las fracciones arancelarias de la leche fluída,
las cremas y los yogures, debido a que en Estados Unidos no se clasifica
por partidas, sino por grupos (líquidos, grasas y sólidos)
a los mencionados productos.
En el TLC, unas partidas tienen libre comercio y otras no.
Estas diferencias alertaron a los productores lácteos de Centroamérica,
para evitar perder las preferencias arancelarias que alcanzaron, en caso
de hacer los cambios.
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| Los gobiernos de Centroamérica recibieron
una petición oficial de Estados Unidos para enmendar las partidas
arancelarias de la industria láctea en el Tratado de Libre
Comercio (TLC). Ilustración EDH |
Eduardo Ayala Grimaldi, viceministro de Economía de El Salvador,
aclaró que la propuesta no fue un caso de renegociación
de la contraparte, y que tras las consultas con los empresarios, la petición
fue rechazada, con lo cual Estados Unidos quedó de acuerdo y decidió
buscar un mecanismo interno para administrar los lácteos a cuatro
dígitos.
Rafael González, representante de la Asociación Salvadoreña
de la Industria Láctea (Asileche), explicó que cambiar de
cuatro a ocho la digitalización negociada, significaba que los
productos centroamericanos deberían pagar aranceles para entrar
en Estados Unidos.
El cambio solicitado facilitaba que los agentes aduaneros estadounidenses
aplicaran la discrecionalidad a los lácteos de la zona, para clasificarlos
en partidas diferentes, obligando a los importadores a pagar aranceles.
Por ejemplo, la leche fluida se encuentra en la partida 0401 y la crema
con el yogur en la 0403. Estas clasificaciones se perderían, ya
que Estados Unidos solicitó que la región buscara otra posición
para estos productos, en las partidas de ocho dígitos.
Alfonso Escobar, representante de la Federación Centroamericana
de Lácteos (Fecalac), explicó que esta redefinición
de partidas no era aceptable, porque se presta a que algunos tipos de
leches fluidas, cremas o yogures perdieran el libre comercio, clasificados
con otras partidas derivadas de la fracción principal.
Para tal caso ejemplificó la siguiente situación:
Si se ubica la partida de la leche fluida con 3% de grasa, en fracciones
de ocho dígitos, y los exportadores se dan cuenta que este producto
no tiene mucha aceptación en Estados Unidos, no podrán utilizar
los beneficios del TLC para tal producto, porque no lo venderían
y, además, porque no se les permitiría hacer el cambio respectivo,
para vender leches menos lípidas.
Por ende, no podrán exportar tampoco la leche con menos grasa,
es decir, la que tiene 1.5% de este componente, bajo libre comercio, porque
tal preferencia habrá quedado limitada en el TLC sólo para
la leche con 3% de grasa, comparó.
La otra razón por la cual los productores lácteos de Centroamérica
rechazaban la petición de Estados Unidos, era la falta de acceso
a los textos del TLC. Los empresarios conocen lo negociado, pero no se
fían de ello hasta no ver los acuerdos plasmados en el documento
oficial del acuerdo.
Se supone que lo negociado debe quedar escrito, pero mientras no
le veamos, todo es especulación, razonó Escobar.
Centroamérica insistió en dejar en cuatro dígitos
las partidas arancelarias de los lácteos, para evitar la discrecionalidad
a la hora de exportar. Rafael González enfatizó que los
cuatro dígitos es un código universal que garantiza el libre
comercio al sector.
Amy Angel, negociadora del Ministerio de Agricultura de El Salvador, explicó
que es más conveniente dejar en cuatro dígitos las partidas
de los lácteos típìcos del país, porque en
el sistema de clasificación estadounidense no se encuentran, por
no ser conocidos.
Por ende, al dejarlos como se negociaron, no se arriesgan a que los agentes
aduaneros los clasifiquen de manera arbitraria.
González informó que el caso fue llevado a Washington, la
semana pasada, por el ministro de Economía, Miguel Lacayo.
González advirtió que si Estados Unidos insistía
en hacer cambios al respecto, Centroamérica estaba dispuesta a
tomar la misma medida en los productos de mayor interés de ese
país.
La región tendría que cambiar la digitalización
a ocho en los productos de ellos, basadas en volúmenes, reiteró.
En la negociación del TLC, Centroamérica otorgó cuotas
a favor de Estados Unidos durante los primeros diez años de vigencia
del Tratado, sin pagar aranceles.
Estados Unidos y El Salvador se otorgaron mutuamente cuotas de mil toneladas
anuales para importar productos del sector lácteo, libres del pago
de aranceles.
Así, Estados Unidos venderá en El Salvador 300 toneladas
de leche en polvo; 100 de mantequilla y pastas para untar; 410 de queso;
120 toneladas de helados y 120 de leches modificadas y de productos a
base de leche.
Mientras, El Salvador podrá vender en Estados Unidos 60 toneladas
de leche fluida; 300 de yogurt y crema; 60 de pastas lácteas para
untar; 450 de queso de todo tipo; 80 de sorbete, y 120 de leche modificada.
Todas estas cantidades crecerán en un 5% anual, durante 20 años.
Según el Ministerio de Economía, el país tendrá
una cuota total de 1,020 toneladas métricas generales, durante
el primer año de vigencia de las mismas. La industria nacional
produce 400,000 toneladas métricas.
Cuando falten cuatro años, aproximadamente, para concluir el programa
de desgravación (que inicia en el año diez, tras la vigencia
del TLC), El Salvador tendrá 2,100 toneladas en cuota, de las cuales
sólo 630 de ellas pagarán un arancel de 36% en Estados Unidos.
Si sobrepasa la cifra, cancelará 40%.
La enmienda solicitada por Estados Unidos, se enmarca en la etapa de ajustes
de redacción y de traducción que en estos momentos se realiza
en Washington al TLC que se negoció con ese país, antes
de que el documento sea presentado al Congreso estadounidense, esta semana.