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EE.UU. pretendió cambios en el TLC

Una petición oficial de Estados Unidos a Centroamérica estuvo a punto de cambiar las condiciones de la industria láctea, y dejar sin libre comercio a la leche fluída.

Publicada 26 de enero 2004, El Diario de Hoy

Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

Los gobiernos de Centroamérica recibieron una petición oficial de Estados Unidos para enmendar las partidas arancelarias de la industria láctea en el Tratado de Libre Comercio (TLC), con tal de ajustarlas a sus leyes administrativas.

La solicitud planteó pasar de cuatro a ocho los dígitos correspondientes a las fracciones arancelarias de la leche fluída, las cremas y los yogures, debido a que en Estados Unidos no se clasifica por partidas, sino por grupos (líquidos, grasas y sólidos) a los mencionados productos.

En el TLC, unas partidas tienen libre comercio y otras no.

Estas diferencias alertaron a los productores lácteos de Centroamérica, para evitar perder las preferencias arancelarias que alcanzaron, en caso de hacer los cambios.

Los gobiernos de Centroamérica recibieron una petición oficial de Estados Unidos para enmendar las partidas arancelarias de la industria láctea en el Tratado de Libre Comercio (TLC). Ilustración EDH

Eduardo Ayala Grimaldi, viceministro de Economía de El Salvador, aclaró que la propuesta no fue un caso de “renegociación” de la contraparte, y que tras las consultas con los empresarios, la petición fue rechazada, con lo cual Estados Unidos quedó de acuerdo y decidió buscar un mecanismo interno para administrar los lácteos a cuatro dígitos.

Rafael González, representante de la Asociación Salvadoreña de la Industria Láctea (Asileche), explicó que cambiar de cuatro a ocho la digitalización negociada, significaba que los productos centroamericanos deberían pagar aranceles para entrar en Estados Unidos.

El cambio solicitado facilitaba que los agentes aduaneros estadounidenses aplicaran la discrecionalidad a los lácteos de la zona, para clasificarlos en partidas diferentes, obligando a los importadores a pagar aranceles.

Por ejemplo, la leche fluida se encuentra en la partida 0401 y la crema con el yogur en la 0403. Estas clasificaciones se perderían, ya que Estados Unidos solicitó que la región buscara otra posición para estos productos, en las partidas de ocho dígitos.

Alfonso Escobar, representante de la Federación Centroamericana de Lácteos (Fecalac), explicó que esta redefinición de partidas no era aceptable, porque se presta a que algunos tipos de leches fluidas, cremas o yogures perdieran el libre comercio, clasificados con otras partidas derivadas de la fracción principal.

Para tal caso ejemplificó la siguiente situación:

Si se ubica la partida de la leche fluida con 3% de grasa, en fracciones de ocho dígitos, y los exportadores se dan cuenta que este producto no tiene mucha aceptación en Estados Unidos, no podrán utilizar los beneficios del TLC para tal producto, porque no lo venderían y, además, porque no se les permitiría hacer el cambio respectivo, para vender leches menos lípidas.
Por ende, no podrán exportar tampoco la leche con menos grasa, es decir, la que tiene 1.5% de este componente, bajo libre comercio, porque tal preferencia habrá quedado limitada en el TLC sólo para la leche con 3% de grasa, comparó.

La otra razón por la cual los productores lácteos de Centroamérica rechazaban la petición de Estados Unidos, era la falta de acceso a los textos del TLC. Los empresarios conocen lo negociado, pero no se fían de ello hasta no ver los acuerdos plasmados en el documento oficial del acuerdo.

“Se supone que lo negociado debe quedar escrito, pero mientras no le veamos, todo es especulación”, razonó Escobar.
Centroamérica insistió en dejar en cuatro dígitos las partidas arancelarias de los lácteos, para evitar la discrecionalidad a la hora de exportar. Rafael González enfatizó que los cuatro dígitos es un código universal que garantiza el libre comercio al sector.

Amy Angel, negociadora del Ministerio de Agricultura de El Salvador, explicó que es más conveniente dejar en cuatro dígitos las partidas de los lácteos típìcos del país, porque en el sistema de clasificación estadounidense no se encuentran, por no ser conocidos.

Por ende, al dejarlos como se negociaron, no se arriesgan a que los agentes aduaneros los clasifiquen de manera arbitraria.
González informó que el caso fue llevado a Washington, la semana pasada, por el ministro de Economía, Miguel Lacayo.
González advirtió que si Estados Unidos insistía en hacer cambios al respecto, Centroamérica estaba dispuesta a tomar la misma medida en los productos de mayor interés de ese país.

“La región tendría que cambiar la digitalización a ocho en los productos de ellos, basadas en volúmenes”, reiteró.
En la negociación del TLC, Centroamérica otorgó cuotas a favor de Estados Unidos durante los primeros diez años de vigencia del Tratado, sin pagar aranceles.

Estados Unidos y El Salvador se otorgaron mutuamente cuotas de mil toneladas anuales para importar productos del sector lácteo, libres del pago de aranceles.

Así, Estados Unidos venderá en El Salvador 300 toneladas de leche en polvo; 100 de mantequilla y pastas para untar; 410 de queso; 120 toneladas de helados y 120 de leches modificadas y de productos a base de leche.

Mientras, El Salvador podrá vender en Estados Unidos 60 toneladas de leche fluida; 300 de yogurt y crema; 60 de pastas lácteas para untar; 450 de queso de todo tipo; 80 de sorbete, y 120 de leche modificada.

Todas estas cantidades crecerán en un 5% anual, durante 20 años. Según el Ministerio de Economía, el país tendrá una cuota total de 1,020 toneladas métricas generales, durante el primer año de vigencia de las mismas. La industria nacional produce 400,000 toneladas métricas.

Cuando falten cuatro años, aproximadamente, para concluir el programa de desgravación (que inicia en el año diez, tras la vigencia del TLC), El Salvador tendrá 2,100 toneladas en cuota, de las cuales sólo 630 de ellas pagarán un arancel de 36% en Estados Unidos. Si sobrepasa la cifra, cancelará 40%.

La enmienda solicitada por Estados Unidos, se enmarca en la etapa de ajustes de redacción y de traducción que en estos momentos se realiza en Washington al TLC que se negoció con ese país, antes de que el documento sea presentado al Congreso estadounidense, esta semana.

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