elsalvador.com WWW

Wilfredo Avelenda:
“Los delincuentes piensan”

Mano Dura impuso una pieza fuerte en el tablero. Las estrategias cambiaron, y la acción policial sacó de la cancha a un 20 por ciento de los criminales en Usulután. La región goza de cierta tranquilidad. Pero el jefe de la PNC prefiere no bajar la guardia.

Publicada 26 de enero 2004, El Diario de Hoy


Henrry Santos
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

La reducción de la criminalidad en Usulután es su carta de presentación.

Wilfredo Avelenda Echeverría, comisionado jefe de la PNC en el departamento.

Está convencido de que la institución no puede ella sola hacer frente a la delincuencia.

Sin el apoyo de los otros sectores de la sociedad, todos son vulnerables.

De 94 homicidios en 2002, la PNC registró 67 el año pasado.

En lo que va de enero de 2004, las institución ha conocido cinco casos de asesinato.

Sólo dos adjudicados a lo que ellos califican como criminalidad. El resto lo atribuyen a factores sociales.

Durante 2002, la PNC contaba 10 plagios y 28 extorsiones. Un año después registraba cuatro secuestros y 9 extorsiones.

El Diario de Hoy: En porcentajes, ¿de cuánto fue la disminución de hechos delictivos de 2002 a 2003?

Comisionado Wilfredo Avelenda: Manejamos una reducción del 20%. En 2001, a estas alturas del año, ya teníamos contabilizados más de 10 homicidios. A la fecha llevamos cinco, tres de los cuales los atribuimos a rencillas o problemas familiares.

Si hablamos de reducción en comparación con 2002, el porcentaje es de un 54%.

¿A qué atribuye usted los resultados obtenidos?

Parte es fruto de la efectividad policial. Cuando recibimos el departamento en 2002, operaban 44 bandas. Desde entonces a la fecha, hemos logrado desarticular 34: 23 en 2002 y 19 en 2003. En la actualidad, luchamos contra los remanentes de estas agrupaciones.

¿Existe algún factor negativo que haya afectado la labor policial?

Lamentamos que nuestras leyes permitan, mediante medidas alternativas a la detención, que el delincuente salga beneficiado con una libertad condicional que generalmente no respetan. Al final, vuelven a delinquir antes de que concluya el proceso pendiente.

¿Qué detalle o situación resaltaría de la labor ejecutada contra la criminalidad en Usulután?

No hubo fórmula mágica. Lo que hemos hecho fue pactar con la población y con nuestros policías. Lo que sí debimos hacer antes de iniciar fue una serie de acciones estratégica, lo que significó sacrificar nuestro tiempo, nuestras familias, nuestras libertades, todo con tal de responderle a nuestro pueblo.

¿De qué forma la ciudadanía ha colaborado en esa lucha?


Hemos organizado a nuestra sociedad de tal forma que hoy contamos con 43 comités de apoyo. Ellos se han encargado de sensibilizar y concienciar a las demás personas para denunciar cualquier anomalía los más rápido posible. Una patrulla lo más que puede tardarse en llegar a un lugar determinado son 10 minutos.

En cuanto a operatividad, ¿cuánto invirtió la institución?

En 2003 hicimos más de 300 operativos. Al inicio, planificamos ejecutar uno por día, pero no es fácil. En 2002 redujimos el 29.7 por ciento la delincuencia y para este año teníamos la meta de tener el 20 por ciento de delincuencia. Hemos rebasado el porcentaje a más de un 50 por ciento y nos sentimos satisfechos.

¿Qué impacto tuvo el Plan Mano Dura en Usulután?

En 2003, algunas bandas surgieron, pero con el anuncio que hizo el señor Presidente de la República del Plan Mano Dura, “otro gallo cantó”. Al siguiente día (del anuncio) amanecimos con 20 miembros de la MS capturados en Santiago de María.
Ya no tenemos pandillas en las calles.

¿Hay alguna temporada específica en la que prolifere la delincuencia?

Los delincuentes son personas pensantes y evalúan cuáles son las mejores condiciones para ellos. La riqueza comercial, las vulnerabilidades de los municipios, la capacidad de respuesta de la policía. Saben muy bien de las limitantes policiales y de los medios necesarios para enfrentarlos. Ellos atacan cuando conocen la situación que afrontamos en la institución.

Sin embargo, la Semana Santa y las fiestas de fin de año son temporadas importantes para los delincuentes. Recuerde que muchas familias dejan solas sus casas para disfrutar del merecido descanso.

Mucha experiencia

El historial de Wilfredo Avelenda está enfocado al servicio policial

- Se graduó de abogado en la UES y se incorporó a la Academia Nacional de Seguridad Pública.

- Fue oficial del Ejército e incluso oficial antinarcóticos de la Fuerza Armada.

- Ha estado al mando de diferentes delegaciones de la PNC, especialmente en Cabañas, San Vicente, Ahuachapán, la Libertad y hoy Usulután

- Fue jefe de la región metropolitana de la PNC de San Salvador. En este cargo recibió un reconocimiento a su labor, otorgado por el Programa de Asistencia y Capacitación para la Investigación Criminal, del departamento de Justicia de los Estados Unidos.

- También fue galardonado en 2002 por excelencia en disciplina y procedimientos policiales.


elsalvador.com WWW