José Luis Henríquez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Las administradoras de fondos de pensiones (AFP) deben ser autorizadas
a invertir parte de sus fondos en el extranjero, porque el mercado local
será incapaz de absorber los recursos que se están generando,
y eventualmente la rentabilidad tenderá a caer.
Además, existe una insuficiente diversificación del riesgo,
que podría ser peligrosa si el Estado y la banca llegarán
a tener problemas financieros, como en el caso argentino.
Estas fueron las tesis planteadas por la Asociación Salvadoreña
de Administradoras de Pensiones (Asafondos), que organizó una charla
en la que se trató la importancia de invertir fuera del país,
dictada por el consultor chileno, Jorge Tarziján.
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| Jorge Tarzaján, consultor chileno, explica
la problemática del sistema de pensiones. Foto:
EDH/Lissette Monterrosa |
De acuerdo con las fuentes, en este momento el 83% de los fondos se invierte
en títulos estatales, 16% en valores de la banca y apenas el 1%
en otro tipo de papeles.
Lo anterior se vuelve más grave cuando se observa que dicha tendencia,
en la diversificación bursátil, no ha cambiado en los últimos
cinco años.
Se prevé que en los próximos ocho años se quintuplicará
el monto actual del fondo de pensiones, que alcanza a la fecha los $1,500.
¿Qué pasará en el largo plazo si ahora no se hace
nada?, señaló el experto.
Subsidio forzado
Tarziján considera que si hay una mala diversificación de
riesgos, la rentabilidad del fondo tenderá a caer por el exceso
de demanda de títulos, aparte de que se crea un subsidio de los
afiliados de las AFP hacia los emisores, principalmente de gobierno.
Para resolver esa situación se ha sugerido invertir en nuevos instrumentos
foráneos que permitan en un plazo de 15 a 20 años mejorar
las pensiones.
Un punto porcentual de rentabilidad durante la vida activa de un
trabajador puede significar una pensión de entre el 20% al 25%
mayor que la que se recibe ahora, planteó el experto.
Empero, recomendó que este tipo de operaciones tiene que darse
en instrumentos de países y empresas seguras, bien fiscalizadas,
y en mercados donde haya buena supervisión y excelente calificación
de riesgo.
Para el experto, no debería haber mínimos de inversión
externa sino máximos, y opina que lo ideal sería comenzar
con un 15% del total del fondo.
Al tener mayor diversificación también se evitan las transferencias
desde los afiliados hasta ciertos grupos, y se inhiben comportamientos
oportunistas que puedan tener gobiernos futuros.
Para el superintendente de pensiones, en funciones, Francisco Sorto, con
estas disposiciones no se está pensando en darle un cheque en blanco
a las AFP sino que se les pedirá información para saber
en qué y en dónde se está invirtiendo.
Es claro que no se invertirá en papeles o acciones de cualquier
empresa, pues sólo se permitirá invertir en empresas de
la más alta calidad, en mercados seguros y con buena supervisión,
dijo.
¿Adónde invertir?
Entre las plazas financieras a las que se aspira destinar los recursos
están los mercados de Nueva York, París, Londres, Tokio
y Francfort.
Consultado sobre el caso de Enron y WorldCom, empresas supuestamente de
primer nivel que quebraron, se precisó que fraudes siempre va a
haber, y que el problema es para quienes invirtieron 40% o más
de sus fondos en esas empresas, pero para quien diversificó sus
inversiones ese no será un gran problema.
Para el caso, el presidente de Asafondos, Guillermo Aceto Marini, señaló
que algunas AFP en Argentina invirtieron en bonos del Estado y no diversificaron,
y ahora deben enfrentar la pérdida del 75% de sus fondos.
Actualmente los institutos previsionales mantienen en las cuentas corrientes
de los bancos alrededor de $50 millones, un dinero prácticamente
ocioso, ya que no hay papeles donde invertir.
Aceto Marini sostiene que antes de invertirse afuera se debe reformar
la legislación actual, pues en este momento está prohibido
que las AFP puedan colocar dinero en el extranjero.
Una vez que sea efectuada esta modificación se podrá elaborar
el reglamento respectivo.
Entre las naciones latinoamericanas a las que se les permite esta clase
de transacciones encontramos a Chile, Costa Rica, Panamá, Nicaragua
y Uruguay.