Jorge Beltrán / Iván
Gómez / Katleen Urquilla
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Un piloto y un periodista salvadoreños murieron ayer al mediodía
cuando el aparato en que volaban se estrelló en una zona escabrosa
del cantón Changallo, en Ilopango, 10 kilómetros al suroriente
de la capital salvadoreña.
El aviador fue identificado como Mario Antonio Díaz, de 63 años.
Según Mario Díaz, hijo, el fallecido tenía 40 años
de volar y jamás había tenido ningún percance.
El periodista, en tanto, fue reconocido como Jorge Alberto López,
quien se desempeñaba como reportero gráfico del vespertino
Diario El Mundo. En el ámbito periodístico era conocido
como El Chino.
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| Un policía inspecciona los restos de la
aeronave, una avioneta Decathlon, tipo Bellanca, que se estrelló
ayer en una zona escabrosa de Ilopango. Foto
EDH |
El accidente ocurrió a la 1:38 p.m. en el sitio conocido como
El Hoyo, una quebrada por donde corre el río Chagüite,
más o menos un kilómetro al sur de la pista del Aeropuerto
de Ilopango.
El aparato, un monomotor de dos plazas (piloto y pasajero), marca Declathlon,
tipo Bellanca, matrícula YS 300 P, quedó convertido en chatarra,
de cuyas partes sólo era reconocible un ala y una llanta.
Segundos antes
Carlos Dárdano, otro piloto junto a quien Díaz había
practicado varios vuelos de maniobras en horas anteriores a la tragedia,
informó a El Diario de Hoy de que la actividad era una presentación
a los periodistas de lo que sería el show aéreo que se efectuará
el próximo fin de semana.
Esa demostración consistía en hacerse acompañar de
periodistas de diversos medios de comunicación salvadoreños
para que ayudaran con la campaña publicitaria del espectáculo,
sostuvo Dárdano.
La torre de control autorizó a las avionetas pilotadas por Dárdano
y Díaz. Ambos despegaron a la 1:37 p.m.
En cuestión de segundos, las dos naves alzan vuelo y se alinean.
Los pilotos acuerdan descender para luego ascender, cerca de El
Hoyo. Ambos realizan la maniobra. Díaz va detrás de
Dárdano. Pero llega un instante en que este último no logra
avistar a su compañero. Algo sucede...
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Yo pensé que daría la vuelta alrededor del lago (de
Ilopango); por eso no me pareció nada raro que no me siguiera,
sostuvo Dárdano.
Fue en ese momento que ocurrió la fatalidad. Dárdano le
pregunta, aún, Hey, ¿dónde estás? No
te veo, no te veo. Pero en ese momento, la torre de control le informa
que Díaz salió bajo y que ha sufrido un accidente. Retorné
a la zona y alcancé a ver que el avión se había estrellado,
puntualizó.
Sonó el celular
Entre policías, soldados y bomberos, con una luz mortecina y con
sólo un alicate, lograron abrirse paso entre las latas retorcidas
para llegar hasta los fallecidos.
Eran las 7:00 p.m. cuando fue rescatado el primer cadáver. El primero
en ser evacuado fue el del fotoperiodista. Estaba totalmente destrozado.
Aprisionado por el motor de la aeronave.
Cosa curiosa. Cuando se recuperaba el cuerpo de López, el teléfono
móvil sonó insistentemente.
Largo rato después, alrededor de las 9:00 p.m., lograron sacar
el cadáver del piloto. Costó un poco más porque estaba
más aprisionado entre los hierros.
Los restos fueron trasladados hasta la delegación policial de Ilopango,
aproximadamente a las 10:30 p.m., donde fueron reconocidos por la Fiscalía
General de la República.
Una explosión
La fiscal auxiliar María Yanira Flores avistó el sitio del
accidente desde otra avioneta debido a lo inaccesible del terreno.
De acuerdo con un lugareño que, en ese momento andaba cazando garrobos
y no quiso ser identificado, sólo se escuchó una explosión,
producida por el impacto.
A diferencia de los casos anteriores, el aparato no se incendió
y en el sitio no se percibía olor a combustible.
Los restos de la nave quedaron esparcidos en un perímetro aproximado
de 20 metros.
Las partes más reconocibles y más distantes eran una llanta,
una ala y un flap (freno aerodinámico).
Según la Autoridad de Aviación Civil (AAC) hasta ayer en
la tarde se desconocían las causas del accidente.
A través de un escueto comunicado, dijeron que ya se había
iniciado un proceso de investigación. Los restos de las víctimas
serán velados hoy en una funeraria de la ciudad de Santa Tecla.