elsalvador.com WWW

Mueren piloto y periodista
Accidente aéreo

Despegaron a la 1:37 p.m. del Aeropuerto de Ilopango. Un minuto después, la nave pilotada por Díaz se estrelló en una ladera distante un kilómetro de la pista de donde habían alzado vuelo.

Publicada 25 de enero 2004, El Diario de Hoy

Jorge Beltrán / Iván Gómez / Katleen Urquilla
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Un piloto y un periodista salvadoreños murieron ayer al mediodía cuando el aparato en que volaban se estrelló en una zona escabrosa del cantón Changallo, en Ilopango, 10 kilómetros al suroriente de la capital salvadoreña.
El aviador fue identificado como Mario Antonio Díaz, de 63 años.

Según Mario Díaz, hijo, el fallecido tenía 40 años de volar y jamás había tenido ningún percance.

El periodista, en tanto, fue reconocido como Jorge Alberto López, quien se desempeñaba como reportero gráfico del vespertino Diario El Mundo. En el ámbito periodístico era conocido como “El Chino”.

Un policía inspecciona los restos de la aeronave, una avioneta Decathlon, tipo Bellanca, que se estrelló ayer en una zona escabrosa de Ilopango. Foto EDH

El accidente ocurrió a la 1:38 p.m. en el sitio conocido como “El Hoyo”, una quebrada por donde corre el río Chagüite, más o menos un kilómetro al sur de la pista del Aeropuerto de Ilopango.

Lea además

 

Sólo un minuto para conocerlos
Con quienes acabábamos de estar compartiendo fueron protagonistas...más

El aparato, un monomotor de dos plazas (piloto y pasajero), marca Declathlon, tipo Bellanca, matrícula YS 300 P, quedó convertido en chatarra, de cuyas partes sólo era reconocible un ala y una llanta.

Segundos antes

Carlos Dárdano, otro piloto junto a quien Díaz había practicado varios vuelos de maniobras en horas anteriores a la tragedia, informó a El Diario de Hoy de que la actividad era una presentación a los periodistas de lo que sería el show aéreo que se efectuará el próximo fin de semana.

Esa demostración consistía en hacerse acompañar de periodistas de diversos medios de comunicación salvadoreños para que ayudaran con la campaña publicitaria del espectáculo, sostuvo Dárdano.

La torre de control autorizó a las avionetas pilotadas por Dárdano y Díaz. Ambos despegaron a la 1:37 p.m.
En cuestión de segundos, las dos naves alzan vuelo y se alinean.

Los pilotos acuerdan descender para luego ascender, cerca de “El Hoyo”. Ambos realizan la maniobra. Díaz va detrás de Dárdano. Pero llega un instante en que este último no logra avistar a su compañero. Algo sucede...

“Yo pensé que daría la vuelta alrededor del lago (de Ilopango); por eso no me pareció nada raro que no me siguiera”, sostuvo Dárdano.

Fue en ese momento que ocurrió la fatalidad. Dárdano le pregunta, aún, “Hey, ¿dónde estás? No te veo, no te veo”. Pero en ese momento, la torre de control le informa que Díaz salió bajo y que ha sufrido un accidente. “Retorné a la zona y alcancé a ver que el avión se había estrellado”, puntualizó.

Sonó el celular


Entre policías, soldados y bomberos, con una luz mortecina y con sólo un alicate, lograron abrirse paso entre las latas retorcidas para llegar hasta los fallecidos.

Eran las 7:00 p.m. cuando fue rescatado el primer cadáver. El primero en ser evacuado fue el del fotoperiodista. Estaba totalmente destrozado. Aprisionado por el motor de la aeronave.

Cosa curiosa. Cuando se recuperaba el cuerpo de López, el teléfono móvil sonó insistentemente.

Largo rato después, alrededor de las 9:00 p.m., lograron sacar el cadáver del piloto. Costó un poco más porque estaba más aprisionado entre los hierros.

Los restos fueron trasladados hasta la delegación policial de Ilopango, aproximadamente a las 10:30 p.m., donde fueron reconocidos por la Fiscalía General de la República.

Una explosión

La fiscal auxiliar María Yanira Flores avistó el sitio del accidente desde otra avioneta debido a lo inaccesible del terreno.
De acuerdo con un lugareño que, en ese momento andaba cazando garrobos y no quiso ser identificado, sólo se escuchó una explosión, producida por el impacto.

A diferencia de los casos anteriores, el aparato no se incendió y en el sitio no se percibía olor a combustible.
Los restos de la nave quedaron esparcidos en un perímetro aproximado de 20 metros.

Las partes más reconocibles y más distantes eran una llanta, una ala y un flap (freno aerodinámico).

Según la Autoridad de Aviación Civil (AAC) hasta ayer en la tarde se desconocían las causas del accidente.

A través de un escueto comunicado, dijeron que ya se había iniciado un proceso de investigación. Los restos de las víctimas serán velados hoy en una funeraria de la ciudad de Santa Tecla.

elsalvador.com WWW