elsalvador.com WWW

Celestina regresa en Misión imposible

Antonio Lemus Simún ha regresado a las tablas con sus personajes irónicos que hacen reír hasta al más conservador. Ahora la crítica se dirige a los presidentes.

Publicada 25 de enero 2004, El Diario de Hoy

Claudia Núñez
El Diario de Hoy

escenarios@elsalvador.com

Se busca presidente, pero que sea decente. ¿A quién no le llama la atención este título, principalmente en época de elecciones?
Éste era el nombre original de la nueva creación escénica de Antonio Lemus Simún, pero al ver que el título difícilmente podría cumplirse, la obra se volvió una “Misión imposible”.

En un montaje sencillo, pero con textos muy profundos y con el toque picaresco que siempre ha caracterizado a “don Toño”.

Esta obra satisface la necesidad de esparcimiento y resulta ser una crítica disfrazada “de lo que a veces no nos atrevemos a decir de los problemas cotidianos o políticos”, dice Lemus Simún.

En medio de bromas e ironías, doña Celestina explica cómo deberían ser los gobernantes según lo que el pueblo quiere. Foto: EDH

Celestina Q. Lozano es el personaje principal de esta historia: una ex presidenta de El Salvador que vuelve a postularse en las próximas elecciones y viene acompañada por su hermano Máximo, quien también es un posible candidato, “ha sido ladrón, policía y hasta pastor”, comenta esta simpática señora.

La última vez que vimos a doña Celestina fue en la obra Para ser presidente hay que ser caliente, también de Lemus Simún, y en aquella ocasión ella se fugó con un funcionario de la Onusal. Ahora regresa sola, pero igual de “querendona”.

Unos segundos bastan para empezar a exhalar las primeras carcajadas, nuevos personajes entran en escena incluyendo al padre Amaro, quien refleja la doble moral con la que a veces vivimos. Al final, un discurso “de altura” aporta el cierre serio de la obra, que pone de manifiesto “la desconfianza del pueblo frente a los políticos”, subraya el autor.

Diferente

Según Antonio Lemus, muchas personas consideran que sus obras no tienen mensaje, “pero es todo lo contrario... para eso se usa la ironía igual que en las caricaturas”.
Sus parodias son el resultado de lo que la gente quiere ver. “A mí me gusta más el drama, pero el público quiere reírse y liberarse, y yo disfruto haciendo este tipo de montajes”, añade.

En Se busca presidente, pero que sea decente también participan el Trío Vendaval, que aporta el toque musical a la obra, y una pareja de bailarines, que intervienen entre las caracterizaciones de los personajes.

Tres actores le dan vida a la historia, pero en escena los personajes se duplican y hasta interactúan con el público.
La obra fue escrita en tres días, y las presentaciones se extenderán hasta febrero.


elsalvador.com WWW