MARIO ROSENTHAL*
El Diario de Hoy
mrelsalv@navegante.com.sv
Cuando un norteamericano se traslada a Latinoamérica, generalmente
es para ocupar un puesto administrativo o diplomático, de mucha
categoría, con altos ingresos y privilegios que no gozaría
en su propio medio.
Mientras que el hispano se traslada a Estados Unidos en busca de ingresos
para la básica sobrevivencia de su familia, que sostendrá
con remesas que no puede lograr en su país natal y en busca de
mejorar su nivel de vida y forjar un mejor futuro para sí y sus
hijos.
Muchas veces las ocupaciones usuales en su país natal les son vedadas
en Estados Unidos, porque requieren licencia y estudios en inglés
que no dominan, como por ejemplo el de dependiente de farmacia o simple
peinadora. Estamos enfocando a los millones de ilegales en Estados Unidos
que el gobierno estima son entre 4 y 12 millones, de los cuales alrededor
de 1.5 millones son salvadoreños.
El Presidente Bush ha sometido al Congreso, para su aprobación,
una enmienda a la Ley de Inmigración y Naturalización, que
permitirá a todos los ilegales solicitar un permiso temporal de
residencia, para poder trabajar si llena ciertas condiciones, las que
exigen, entre otras cosas, que el solicitante sea apadrinado por un empleador
que le ofrece un trabajo que no quiere desempeñar un estadounidense.
Es muy probable que el Congreso no apruebe la ley, porque viola indirectamente
tanto el espíritu de la venerada Declaración de Independencia,
como las leyes de Derechos Civiles (Civil Rights), que prohíben
cualquier clase de discriminación.
Empresarios de muchas industrias, incluyendo hoteleras, restaurantes,
hospitales, asilos de ancianos, servicios de vida asistida, cocinas, lavanderías,
trabajos de jardinería y productos agrícolas que se tienen
que recoger a mano, que no sólo son humildes y agotadores, sino
también de los más mal pagados, se unieron para aplaudir
el proyecto de ley y de cabildear a favor de medidas que facilitaran el
ingreso de trabajadores extranjeros para llenar plazas que alegan son
difíciles de llenar.
Un empresario dueño de 15 asilos de ancianos y de vida asistida
en Massachusetts declaró al New York Times que había invertido
$300,000 en anuncios para llenar vacantes en sus empresas. Si ofreciera
mejores condiciones de trabajo y mayores salarios, pequeños avisos
en las secciones de avisos clasificados de los periódicos locales
hubieran sido una mejor inversión.
¿Por qué es rico Estados Unidos y son pobres los otros países
del hemisferio, frisando en el nivel de la pobreza extrema? Buen gobierno
trae prosperidad y progreso y mal gobierno trae pobreza y retroceso.
¿Qué es un buen gobierno? Creemos que es uno que proteja
sus obreros y asigna todos los recursos y encamina todos sus esfuerzos
y reglamentos para favorecer al pueblo. Esto ampara la infraestructura,
la seguridad pública, la atención médica, los hospitales,
el suministro de agua potable y disposición de aguas negras, el
mantenimiento del alumbrado público, recoger y disponer de la basura,
proteger el medio ambiente y, sobre todo, fortalecer y desarrollar la
educación e instrucción.
Por eso EE.UU. es un país rico. Protege al pueblo y suministra
lodos los servicios eficientemente y, a veces, gratis por ser costeados
por impuestos. En cambio, en el país pobre las leyes y disposiciones
los legisladores las redactan para ver cómo se pueden explotar
a lo máximo los servicios necesarios incluyendo la educación,
comunicaciones, energía, transporte público, atención
médica, seguridad y todo lo demás, cuyo alto costo mantiene
un país pobre e impide el desarrollo y el progreso.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.