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La nota del día
El banco de fomento de los comunistas

El candidato Handal ya dejó entrever, en previas declaraciones, cuál es el gran tesoro al que va a caerle encima: las reservas

Publicada 25 de enero 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Una banca de fomento, que otorgue con facilidad créditos y a bajos tipos de interés, andan ofreciendo los comunistas a quienes quieran escucharlos.

Cuando lleguen al poder, prometen, el dinero va a correr como agua a favor de los pobres; no sólo dólares, sino en especial colones.

La pregunta que de inmediato muchos se hacen es: ¿De dónde saldrá el dinero para esos préstamos fáciles? ¿Además, es que hay dinero por allí, que no tiene dueño? ¿Han encontrado los efemelenistas un tesoro escondido que usarán para financiar esa “banca de fomento” que prometen?
Hay que partir de un hecho contundente: no hay dinero sin dueño.

Los sitios donde el vulgo supone que hay muchísimo dinero, los bancos, no pasan de ser custodios de dinero ajeno, primordialmente de los depositantes. Ese dinero de los depositantes es lo que sirve de base para los préstamos que hacen los bancos.

Y los intereses que pagan los usuarios de esos préstamos, se pagan a los ahorrantes y también cubren el costo de otorgarlos. Y esto, por cierto, es algo que el señor candidato no parece comprender: los préstamos pequeños son sumamente costosos para administrar. Su “banco de fomento” o tiene que subir las tasas de interés para operar, o va a la quiebra, o tendrá que ser subsidiado por el gobierno.

De nuevo surge la pregunta: ¿De dónde saldrá el dinero de esas subvenciones?
 Como un banco que nace no tiene dinero, se ve obligado a prestarlo, a menos que salga de presupuestos estatales, lo que generaría otros problemas. De prestar el dinero, tendrá que pagar capital e intereses. Y para prestar dinero a su vez, tiene que cobrar más que los intereses que paga.

En pocas semanas se cargan el país

El candidato Handal ya dejó entrever, en previas declaraciones, cuál es el gran tesoro al que va a caerle encima: las reservas. Tienen reservas los bancos, el ISSS, las empresas, el gobierno y, lo que más apetito le despierta, el Banco Central. De nuevo: ¿Se pueden gastar o utilizar las reservas así nomás, para ofrecerlas a bajas tasas de interés o repartirlas “en función social”?.
El déspota venezolano, Hugo Chávez, ya pidió dinero al Banco Central de Venezuela “para apoyar a los agricultores”. Como aquí se copian muchos de los desaciertos de los comunistas venezolanos, de llegar al poder de seguro harían lo mismo.

Se pueden anticipar las consecuencias de caerle encima a las reservas. La primera, que al meterle mano a las reservas de los bancos, los dineros de los depositantes quedan sin respaldo, lo que de inmediato provocaría una corrida: toda la gente se agolparía frente a las puertas de los bancos tratando de sacar sus dineros. Si le entra a las reservas de entidades como el ISSS, los deja sin capacidad de hacer pagos y cubrir planillas, lo que sucedería también con las reservas de las empresas.

Lo otro son las reservas del Banco Central. El candidato ignora que las reservas del Central son las reservas de liquidez de los bancos, o sea dinero de los depositantes, lo que antes se denominaba “encaje”. Mete mano en ese dinero, y colapsa todo el sistema de ahorro y depósitos del país. Eso precisamente sucedió en Argentina y que culminó con el “corralito”.

 

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