Luis Laínez
El Diario de Hoy
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Alejandro Sáenz ya no regresa a la Asamblea. Dice que no es abandono
de labores porque nunca firmó la extensión de su contrato
hasta el último día de 2004.
Sáenz alega que su trabajo no era una plaza fija. Por tanto, debía
renovarlo. Y no lo hizo.
Para él, esto fue suficiente para dar por terminada su relación
contractual con la Asamblea. No presentó ninguna comunicación
por escrito, pero sí se lo anunció a sus compañeros
del departamento jurídico.
El estudiante de Derecho fue involucrado en la alteración del Artículo
34 de la Ley Antidrogas, pero asegura que su retiro no es para escapar
de las investigaciones.
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| El asesor temporal de la Comisión de Seguridad
sostiene que él no alteró la Ley Antidrogas. Foto:
EDH/Cristóbal Arévalo |
No huyo de nada. Se ha dado un daño severo a mi imagen.
Tomé la decisión por sugerencia de mi familia, señala.
Sáenz confirmó ayer que recibió una amenaza anónima
y que su automóvil fue rayado.
Además, un empleado legislativo le insultó.
En todo caso asegura que está dispuesto a participar en las indagaciones
que decida hacer la Asamblea.
El asistente jurídico sostiene su versión. Dice que la secretaria
de la Comisión de Seguridad, Lorena Varela (hija del intendente
de la Asamblea, Fito Varela), no siguió las indicaciones.
En lugar de mostrarle el documento con las correcciones, asegura, la empleada
lo envió directamente a la Gerencia de Operaciones Legislativas.
Fue una orden desobedecida y no tuvo mi aval de salida, apunta.
El ex asesor prefiere no ahondar en la responsabilidad que tuvieron sus
superiores y el equipo jurídico de la Casa Presidencial, ante los
cuales la alteración pasó por alto.
Me basta decir que el error no fue cometido por mi persona,
dice.
El padre del aspirante a abogado, llamado igual que su hijo, espera que
se desvanezcan las acusaciones.
Sobre todo, dice, porque Alejandro apenas terminará la Universidad
este año.
Ha sido un estudiante excelente desde el principio. Es un buen hijo,
sostiene.
Como prueba de ello, el joven mostró sus calificaciones. Ha tenido
un promedio de 9.2 desde que comenzó sus estudios superiores.
Aunque ya no piensa volver al trabajo parlamentario, Sáenz agradece
la confianza de la junta directiva de la Asamblea Legislativa por ofrecerle
otro año de trabajo.
Me ha importado que quede limpio mi nombre, sentencia el joven.