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Auxiliar jurídico no renovó contrato con la Asamblea

Prefiere no continuar en el Parlamento y mejor quiere limpiar su nombre.

Publicada 21 de enero 2004, El Diario de Hoy

Luis Laínez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Alejandro Sáenz ya no regresa a la Asamblea. Dice que no es abandono de labores porque nunca firmó la extensión de su contrato hasta el último día de 2004.

Sáenz alega que su trabajo no era una plaza fija. Por tanto, debía renovarlo. Y no lo hizo.

Para él, esto fue suficiente para dar por terminada su relación contractual con la Asamblea. No presentó ninguna comunicación por escrito, pero sí se lo anunció a sus compañeros del departamento jurídico.

El estudiante de Derecho fue involucrado en la alteración del Artículo 34 de la Ley Antidrogas, pero asegura que su retiro no es para escapar de las investigaciones.

El asesor temporal de la Comisión de Seguridad sostiene que él no alteró la Ley Antidrogas. Foto: EDH/Cristóbal Arévalo

“No huyo de nada. Se ha dado un daño severo a mi imagen. Tomé la decisión por sugerencia de mi familia”, señala.
Sáenz confirmó ayer que recibió una amenaza anónima y que su automóvil fue rayado.

Además, un empleado legislativo le insultó.

En todo caso asegura que está dispuesto a participar en las indagaciones que decida hacer la Asamblea.
El asistente jurídico sostiene su versión. Dice que la secretaria de la Comisión de Seguridad, Lorena Varela (hija del intendente de la Asamblea, Fito Varela), no siguió las indicaciones.
En lugar de mostrarle el documento con las correcciones, asegura, la empleada lo envió directamente a la Gerencia de Operaciones Legislativas.

“Fue una orden desobedecida y no tuvo mi aval de salida”, apunta.
El ex asesor prefiere no ahondar en la responsabilidad que tuvieron sus superiores y el equipo jurídico de la Casa Presidencial, ante los cuales la alteración pasó por alto.
“Me basta decir que el error no fue cometido por mi persona”, dice.

El padre del aspirante a abogado, llamado igual que su hijo, espera que se desvanezcan las acusaciones.
Sobre todo, dice, porque Alejandro apenas terminará la Universidad este año.
“Ha sido un estudiante excelente desde el principio. Es un buen hijo”, sostiene.

Como prueba de ello, el joven mostró sus calificaciones. Ha tenido un promedio de 9.2 desde que comenzó sus estudios superiores.

Aunque ya no piensa volver al trabajo parlamentario, Sáenz agradece la confianza de la junta directiva de la Asamblea Legislativa por ofrecerle otro año de trabajo.
“Me ha importado que quede limpio mi nombre”, sentencia el joven.

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