Susana Díaz
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Un verdadero desorden se registró ayer en la Carretera Panamericana,
a la altura de San Martín, debido al descontento de los vendedores
por el cierre de los tres carriles que conducen de oriente a la ciudad
de San Salvador.
Esto ocasionó que el tráfico se desviara justo a la par
de sus puestos informales, donde abundan las ventas en canastos.
Los comerciantes molestos colocaron varios cuartones en la calle, para
que los vehículos disminuyeran la velocidad y no causaran accidentes.
Porque nos desviaron los vehículos por la calle que esta
llena de ventas y no la que esta vacía, expresó David
Orellana, el vicepresidente de la directiva del mercado.
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| Obstáculos. Los vendedores colocaron varios
cuartones para que los automóviles disminuyeran la velocidad.
Foto: EDH/Lizette Moreno |
La improvisada medida fue contrarrestada por varios agentes municipales,
quienes intentaron quitar los cuartones para que el tráfico se
normalizara, pero no lo lograron.
El caos de vehículos que se registra todos los días se duplicó
ayer.
El ánimo de los comerciantes de caldeó, hasta el punto de
que cerraron la calle con pancartas, en las que se leían mensajes
de protesta en contra de la Alcaldía.
Luego, varios agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) se hicieron
presentes para poner el orden.
Los agentes conversaron con los miembros de la directiva del mercado para
llegar a un acuerdo.
Al final, los policías abrieron la vía para permitir el
tráfico y para que los comerciante no arriesgaran más su
seguridad. Cuando los vendedores vieron esto, regresaron a sus respectivos
puestos.
El tramo permanecía cerrado desde el sábado pasado debido
a los trabajos de construcción de una autopista que ejecuta el
Ministerio de Obras Públicas.
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| Peligr. Éste es el carril por donde la
empresa constructora de la carretera desvió el tráfico,
pero los comerciantes no lo aceptaron, pues temen que los automóviles
atropellen a los peatones. Foto: EDH/Lizette
Moreno |
La medida es necesaria para la seguridad de los obreros, ya que por esa
carretera los vehículos circulan a excesiva velocidad, explicó
una fuente de la empresa Israelí responsable de la obra.
Comerciantes continúan sin aceptar nuevo mercado
Los vendedores del edificio municipal aprovecharon ayer para entregar
unas hojas volantes en las que manifiestan su preocupación
ante un posible desalojo, anunciado por la alcaldía para
fines de enero.
El descontento de los comerciantes se debe a que el nuevo mercado tiene
capacidad para 1,200 puestos, cuando en la realidad hay más de
3,000 vendedores y no pueden permitir que unos tengan local y otros
no.
Otro motivo de discordia es que los puestos tienen una dimensión
de un metro de largo por ochenta centímetros de ancho, lo cual
-a su juicio- sólo alcanza para un canasto.
La construcción de la nueva autopista es otro motivo de pugna,
ya que ésta va a generar demasiado tráfico, por lo que se
volverá peligroso el lugar. Tampoco aceptan utilizar las pasarelas,
construidas recientemente.
Sin embargo, la alcaldía asegura que el traslado se realizará
hasta que concluya la construcción de la carretera.
Esta ha sido programada por el Ministerio de Obras Públicas (MOP)
para finales de marzo. Por el momento el tráfico vehicular es un
caos.
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Diálogo
David Orellana, vendedor, conversó con los policías
para llegar a un acuerdo.
Éste fue efectivo, ya que abrieron la calle.
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Inconformes
Los vendedores aprovecharon para externar nuevamente sus mensajes
en contra de la alcaldía municipal.
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Congestionamiento
Los buses, furgones, camiones areneros y vehículos particulares
permanecieron varados durante 30 minutos debido a la protesta.
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