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Relajos por cierre de tramo

La construcción de la nueva carretera y el traslado al nuevo mercado mantienen tensos a los vendedores - Los usuarios también corren peligro de ser arrollados

Publicada 21 de enero 2004, El Diario de Hoy

Susana Díaz
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Un verdadero desorden se registró ayer en la Carretera Panamericana, a la altura de San Martín, debido al descontento de los vendedores por el cierre de los tres carriles que conducen de oriente a la ciudad de San Salvador.

Esto ocasionó que el tráfico se desviara justo a la par de sus puestos informales, donde abundan las ventas en canastos.

Los comerciantes molestos colocaron varios cuartones en la calle, para que los vehículos disminuyeran la velocidad y no causaran accidentes.

“Porque nos desviaron los vehículos por la calle que esta llena de ventas y no la que esta vacía“, expresó David Orellana, el vicepresidente de la directiva del mercado.

Obstáculos. Los vendedores colocaron varios cuartones para que los automóviles disminuyeran la velocidad. Foto: EDH/Lizette Moreno

La improvisada medida fue contrarrestada por varios agentes municipales, quienes intentaron quitar los cuartones para que el tráfico se normalizara, pero no lo lograron.

El caos de vehículos que se registra todos los días se duplicó ayer.
El ánimo de los comerciantes de caldeó, hasta el punto de que cerraron la calle con pancartas, en las que se leían mensajes de protesta en contra de la Alcaldía.

Luego, varios agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) se hicieron presentes para poner el orden.
Los agentes conversaron con los miembros de la directiva del mercado para llegar a un acuerdo.

Al final, los policías abrieron la vía para permitir el tráfico y para que los comerciante no arriesgaran más su seguridad. Cuando los vendedores vieron esto, regresaron a sus respectivos puestos.

El tramo permanecía cerrado desde el sábado pasado debido a los trabajos de construcción de una autopista que ejecuta el Ministerio de Obras Públicas.

Peligr. Éste es el carril por donde la empresa constructora de la carretera desvió el tráfico, pero los comerciantes no lo aceptaron, pues temen que los automóviles atropellen a los peatones. Foto: EDH/Lizette Moreno

La medida es necesaria para la seguridad de los obreros, ya que por esa carretera los vehículos circulan a excesiva velocidad, explicó una fuente de la empresa Israelí responsable de la obra.

Comerciantes continúan sin aceptar nuevo mercado

Los vendedores del edificio municipal aprovecharon ayer para entregar unas hojas volantes en las que manifiestan su “preocupación ante un posible desalojo”, anunciado por la alcaldía para fines de enero.

El descontento de los comerciantes se debe a que el nuevo mercado tiene capacidad para 1,200 puestos, cuando en la realidad hay más de 3,000 vendedores y “no pueden permitir que unos tengan local y otros no”.

Otro motivo de discordia es que los puestos tienen una dimensión de un metro de largo por ochenta centímetros de ancho, lo cual -a su juicio- “sólo alcanza para un canasto”.

La construcción de la nueva autopista es otro motivo de pugna, ya que ésta va a generar demasiado tráfico, por lo que se volverá peligroso el lugar. Tampoco aceptan utilizar las pasarelas, construidas recientemente.

Sin embargo, la alcaldía asegura que el traslado se realizará hasta que concluya la construcción de la carretera.

Esta ha sido programada por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) para finales de marzo. Por el momento el tráfico vehicular es un caos.

Diálogo
David Orellana, vendedor, conversó con los policías para llegar a un acuerdo.
Éste fue efectivo, ya que abrieron la calle.
Inconformes
Los vendedores aprovecharon para externar nuevamente sus mensajes en contra de la alcaldía municipal.
Congestionamiento
Los buses, furgones, camiones areneros y vehículos particulares permanecieron varados durante 30 minutos debido a la protesta.

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