elsalvador.com WWW

Cuentecitos de Poder
Sacrificios necesarios

Cada cierto tiempo en la Comarca, los cabecillas de los grupos de nobles se vuelven locos. Es la época en la que hacen cualquier cosa por ganarse la simpatía del pueblo y convertirse en los dueños de la Casa de Blancas Paredes y Gruesas Cortinas.

Publicada 21 de enero 2004, El Diario de Hoy

Luis Lainez
El Diario de Hoy

luislainez@elsalvador.com

Así, Silverio, el abanderado del Duque Verde y el Feudo Amarillo, no tuvo empacho para mostrar sus canillitas enterradas en la negra arena del Pacífico.

Almendráriz, un guerrero en retiro de la Dama de las Manos Azules, hizo la pena a un lado para devorar, con la máxima velocidad posible, todas las uvas que pudo. Y todo para que su rostro apareciera en la caja mágica que hay en cada una de las viviendas de la Comarca.

El representante de su partido, Lito Magulla, ya no quiere competir con El Patriarca por la veteranía.

Así que hundió la cabeza en una poción mágica y se deshizo de los estragos de seis décadas. Al igual que Dago, el hombre de voz grave en la Casa del Pueblo, su cabellera recobró la lozanía perdida en el milenio pasado.

El campeón del Barón Rojo ha puesto a dormir una parte muy importante de su vida. Ya no padece sobresaltos de enojo. Las dosis de valeriana han ido en aumento, pero han dado frutos.

Bueno, ayer fue la excepción y destapó el cofre de la paranoia para criticar a un heraldo dirigido por un antiguo aliado (y hoy enemigo jurado, el Corcel Escarlata).

El Patriarca hasta ha recurrido a un grupo religioso para decir que cree en Dios. Dijo que celebra la Navidad como todos en la Comarca, pero se fue a tierras aztecas durante la época.

Tony Cejas dejó las comodidades de su vida cotidiana para llevar su mensaje hasta los parajes más apartados.
No le importó sentarse en el suelo y, ante la mirada atónita de muchos heraldos, enterrar el diente a un ave asada. No hubo piedad ni delicadeza. Sólo hubo hambre, y nada más. Entonces sí parecía un verdadero miembro del Club de Niños Pobres del Escalón General.

El adalid del Caballero Tricolor hasta ha negado uno de sus gustos más íntimos: el sabor incomparable del tabaco cultivado en la isla del Tirano del Caribe.

Esto apenas empieza. ¿Se imagina qué pasará cuando falte un mes para ir a las urnas?


elsalvador.com WWW