Luis Mario Rodríguez
R.*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
He
recibido en días recientes varias inquietudes sobre el tema de
la teoría de la espiral del silencio.
Presumo que las mismas son el resultado de la entrevista que este periódico
realizara a uno de los pocos estudiosos de la ciencia política
en El Salvador, cuando refiriéndose al ambiente electoral que estamos
viviendo, previo a las elecciones del 21 de marzo, afirmaba que lo que
puede estar sucediendo en el país, es precisamente lo que sostiene
la teoría en comento.
Sin perjuicio que al final de este artículo expresaré mi
propia opinión acerca de la aplicación de la espiral del
silencio en lo que llevamos de la campaña electoral, pasaré
de inmediato a referirme a la teoría que Elisabeth Noelle-Neuman
perfeccionó ( y es así porque ya la misma había sido
citada por otros autores a lo largo de la historia), para explicar el
concepto de la opinión pública.
La citada teoría se puede resumir en el rechazo al aislamiento
social. Nadie en una sociedad prefiere el rechazo a la aceptación
de sus conciudadanos. Así, cuando una opinión es la que
prevalece en el ambiente, los individuos tratamos de acuerdo a la observación
que hacemos del comportamiento de otros individuos, de adaptarnos a aquella
situación que sea aceptada por la generalidad y rechazamos aquella
idea que nos pueda aislar y llevarnos al ostracismo social,
y si no la rechazamos, aunque estemos de acuerdo con ella, guardamos silencio
y nos adherimos a las mayorías, dado que las minorías se
encuentran en una enorme desventaja por haber elegido el silencio como
opción. En otras palabras, citando a Edurne Uriarte, los
individuos tenderán a sumarse, a manifestar en público la
opinión que perciben como dominante y a ocultar la minoritaria.
Noelle-Neuman cita un ejemplo que me parece idóneo para terminar
de entender esta teoría, el cual es descrito por Tocqueville. Este
último pensador, hace referencia a cómo la iglesia, durante
el Siglo XVIII francés, se volvió muda... los
hombres que conservaban la antigua fe temieron ser los únicos que
seguían fieles a ella y más amedrentados por el aislamiento
que por el error, se unieron a la multitud sin pensar como ella....
Son, pues, cuatro elementos en los que esta autora alemana basa su teoría:
1. La sociedad amenaza a los individuos con el aislamiento; 2. los individuos
experimentan un continuo miedo al aislamiento; 3. este miedo al aislamiento
hace que los individuos intenten evaluar continuamente el clima de opinión,
y 4. los resultados de esta evaluación influyen en el comportamiento
en público, en especial en la expresión pública o
el ocultamiento de sus opiniones (Noelle Neuman, 1995:261).
Insisto, parece entonces absolutamente claro que el miedo al aislamiento
es el motor que impulsa a la espiral del silencio: o se está orgulloso
y con toda claridad se expresa la opinión a favor de un determinado
tema, para el caso, en el proceso electoral en el que estamos inmersos,
el ejemplo más claro sería expresar públicamente
con orgullo su simpatía con un determinado partido político,
o por el contrario, dado que la opinión preponderante es que el
partido político contrario es prácticamente el ganador,
se guarda silencio y la espiral crece en su contra y a favor del primero,
por miedo a sufrir un rechazo social.
En alusión a este ejemplo, Neuman recuerda que fue una estudiante,
en las elecciones de Alemania en 1965, la que le inspiró la teoría
citada. Esta estudiante portaba un pin del partido cristianodemócrata
y lo hacía únicamente para experimentar cuál era
la reacción de sus compañeros de estudio. Cuando más
tarde se encontró de nuevo con dicha estudiante, la autora cuenta
cómo ésta, ahora sin el pin en su pecho, le manifestó
lo horrible de la experiencia, dado el aislamiento del que fue objeto
por sus compañeros afines a los socialdemócratas.
Con todo lo anterior, tenemos suficiente base teórica para expresar
nuestra propia opinión de lo que está sucediendo en El Salvador.
Iniciemos afirmando que una herramienta fundamental para la comprobación
de la espiral del silencio, son las encuestas de opinión. Éstas
han favorecido en los últimos meses al candidato oficial. Y lo
han hecho por un amplio margen frente a su contendiente principal, el
FMLN.
El respeto a las libertades vrs. el cambio, son las consignas que todos
hemos escuchado a lo largo de este proceso. Los que pregonan la libertad
lo hacen basados en el progreso que El Salvador ha tenido en los últimos
veinte años. No temen expresar que continuarán construyendo
sobre lo logrado y que las políticas de libertad de empresa y apoyo
al sector productivo serán base fundamental de su gobierno.
Reconocen, asimismo, que deben corregir todas aquellas políticas
que en el modelo actual han impedido la equidad y la inclusión
de todos. Los que pregonan el cambio, lo hacen con ambigüedad, basados
en un plan de gobierno que tiene como antecedentes varios documentos en
los que las contradicciones respecto de la dolarización, las privatizaciones
(aunque sí estamos de acuerdo en que falta una adecuada regulación)
y la seguridad jurídica, se ponen en duda. Y lo que es peor, lo
hacen temiendo que su líder, implemente, de llegar al gobierno,
un modelo comunista.
Ello ha llevado a que los seguidores del partido de las libertades expresen
públicamente su favoritismo y ganen cada vez más adeptos,
y ha hecho que aquellos, temerosos del aislamiento, sobre todo por lo
que su líder ha expresado respecto de su afinidad ideológica,
callen y prefieran no expresar en público su simpatía electoral.
La espiral del silencio en nuestro país no es una pura aplicación
teórica de los que callan porque prefieren subirse al carro
ganador y los que hablan porque están orgullosos de defender
la libertad. Es una pugna clara y precisa, de los que prefieren el progreso,
frente a los que dudan que el comunismo pueda ser una opción viable
para el país. Cuando izquierdas y derechas, discutan, sobre políticas
públicas y no sobre ideologías radicales, la espiral del
silencio habrá terminado su paso por El Salvador.
*Abogado, Master en Derecho Empresarial, con estudios
en Ciencia Política.