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Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com
Ello me inspiró la siguiente historia, recreación de la
parábola zen:
El príncipe observó al mendigo y descubrió en su
mirada una dicha extraña e insólita. Entonces detuvo su
marcha y fue hasta donde el vagabundo y le preguntó:
Dime, pobre hombre, ¿cómo es que tú hambriento,
haraposo, viejo y sin porvenir le sonríes de esa forma a la vida,
la vida que te ha negado todo...? El dulce anciano, sin dejar de
sonreír, contestó:
No todo. Tengo el canto de las aves, la frescura de la brisa, el
perfume de los valles y un mundo que no termina en el camino. Eso es lo
que me hace feliz. ¿Y tú qué tienes venerable caballero?
Pues, yo tengo un reino, un ejército a mis órdenes,
las mujeres más bellas que desee, riquezas, juventud, poder y gloria.
Parecería que lo tengo todo, pero nunca he dado una sonrisa tan
dulce como la tuya a la vida.
En el fondo, príncipe y mendigo eran pobres. Uno, porque no tenía
un centavo, y el otro, porque había perdido sus ilusiones. Sin
embargo, entre ellos el rico no era el que tenía más sino
el que deseaba menos.
La verdadera riqueza es esa sonrisa dulce y amorosa a la vida, como precio
a lo poco o mucho que nos dé.
Día Día
Fabricar embalses, lagunas y lagos es una antiquísima
técnica, empleada por diversos pueblos en la antigüedad para
asegurarse el suministro de agua, sobre todo en la estación seca.
Los más hermosos y grandes que hemos visto están en el norte
de la vieja Ceylan, ahora Sri Lanka, construidos por un visionario monarca
en el Siglo Octavo de nuestra era. Muy pocos le recuerdan, pero dejó
a su pueblo un don maravilloso, lagos rodeados de verdor que son un gran
atractivo turístico, ayudan al clima y mantienen los mantos freáticos,
pues una buena parte de la lluvia que cae se recoge en esos cuerpos de
agua.
En El Salvador vamos en dirección contraria: las pocas lagunas
se han ido secando pues los ríos que las abastecen están
desapareciendo. Y nadie, ninguna alcaldía, ningún grupo
de agricultores y menos las cooperativas, se toma el trabajo
de formar estanques que les resolverían un espantoso problema.

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