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La nota del día
Quieren revivir ese cadáver

Persiste la amenaza de volver a las mulas y las carretas, a ANTEL y al IRA, a la censura y las persecuciones, a la violencia callejera.

Publicada 21 de enero 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Siguen anclados en los viejos tiempos. Dos candidatos a la presidencia se vienen lamentando de que “la más rentable institución del Estado, ANTEL, fue privatizada”. La brillante propuesta es volver al esquema estatal, al menos en parte, para así caerle encima a los inagotables recursos que generaba ANTEL.

El problema es que las nuevas tecnologías y la Internet enterraron para siempre ese monopolio, aunque si llegaran los comunistas al poder —¡Dios libre a los salvadoreños de semejante horror!— reviven al muerto. Van a pasear el cadáver por el mundo, al son de la burla general.

ANTEL venía muriéndose, pues la fuente de sus grandes rentabilidades fueron los desorbitados, abusivos cobros a las llamadas externas. El minuto de una llamada a Miami costaba más de cuatro dólares; a Europa, más de seis. Dólares que valían más que los de hoy. El primer golpe al monopolio fue dado por los servicios de llamadas revertidas, “call backs”, los que inútilmente intentó prohibir ANTEL.

Con lo que sacaban a la fuerza de los usuarios (que no tenían más alternativa que comunicarse a través del monopolio estatal), ANTEL no sólo era ordeñada por una frondosa e ineficiente empleomanía, sino que sus dineros se despilfarraron comprando equipos con frecuencia desfasados. De allí que lo vendido por “el Estado” al privatizarse la entidad era más chatarra que otra cosa. Y por operar con malos equipos (comprados en licitaciones turbias) es que el sistema había topado en las trescientas y tantas mil líneas. Los izquierdistas se relamen recordando “la gran rentabilidad” pero se les han borrado de la cabeza, si es que alguna vez les entraron, las penurias de los usuarios y las serias dificultades para obtener una línea de teléfono. ANTEL se había convertido en uno de los mayores estorbos para el desarrollo económico de El Salvador.

¿Volveremos a las mulas y las carretas?

Hoy en día no sólo ha bajado a la vigésima parte el costo de las llamadas por teléfono al exterior, sino que por Internet prácticamente no cuestan nada. Con la laptop que usamos para escribir estas notas hablamos con el exterior con la misma claridad como se hace por teléfono.

Los comunistas dicen que van a revisar las privatizaciones e inclusive hablan desde ya de revivir al muerto de ANTEL, como piensan resucitar al IRA. Parte del propósito, cualquiera lo adivina, es restablecer el espionaje telefónico, un elemento esencial para entronizar su dictadura. Y una de las víctimas de esa “nueva ANTEL” con seguridad será el acceso libre que hay ahora a la Internet, prohibida por Castro en Cuba para evitar que los pobladores se comuniquen con el exterior y continúen informándose de lo que realmente sucede en el mundo.

Gracias a la privatización de ANTEL en competencia, un logro del ex comisionado para la modernización del Estado Alfredo Mena, comunidades, negocios y personas que no conseguían teléfono, o ni siquiera soñaban con tenerlo, ahora disponen de excelentes comunicaciones. Cantones del interior, barriadas en el olvido, talleres y artesanos, ya tienen sus teléfonos.
Pero persiste la amenaza de volver a las mulas y las carretas, a ANTEL y al IRA, a la censura y las persecuciones, a la violencia callejera.

 

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