El Diario de Hoy
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Siguen anclados en los viejos tiempos. Dos candidatos a la presidencia
se vienen lamentando de que la más rentable institución
del Estado, ANTEL, fue privatizada. La brillante propuesta es volver
al esquema estatal, al menos en parte, para así caerle encima a
los inagotables recursos que generaba ANTEL.
El problema es que las nuevas tecnologías y la Internet enterraron
para siempre ese monopolio, aunque si llegaran los comunistas al poder
¡Dios libre a los salvadoreños de semejante horror!
reviven al muerto. Van a pasear el cadáver por el mundo, al son
de la burla general.
ANTEL venía muriéndose, pues la fuente de sus grandes rentabilidades
fueron los desorbitados, abusivos cobros a las llamadas externas. El minuto
de una llamada a Miami costaba más de cuatro dólares; a
Europa, más de seis. Dólares que valían más
que los de hoy. El primer golpe al monopolio fue dado por los servicios
de llamadas revertidas, call backs, los que inútilmente
intentó prohibir ANTEL.
Con lo que sacaban a la fuerza de los usuarios (que no tenían más
alternativa que comunicarse a través del monopolio estatal), ANTEL
no sólo era ordeñada por una frondosa e ineficiente empleomanía,
sino que sus dineros se despilfarraron comprando equipos con frecuencia
desfasados. De allí que lo vendido por el Estado al
privatizarse la entidad era más chatarra que otra cosa. Y por operar
con malos equipos (comprados en licitaciones turbias) es que el sistema
había topado en las trescientas y tantas mil líneas. Los
izquierdistas se relamen recordando la gran rentabilidad pero
se les han borrado de la cabeza, si es que alguna vez les entraron, las
penurias de los usuarios y las serias dificultades para obtener una línea
de teléfono. ANTEL se había convertido en uno de los mayores
estorbos para el desarrollo económico de El Salvador.
¿Volveremos a las mulas y las carretas?
Hoy en día no sólo ha bajado a la vigésima parte
el costo de las llamadas por teléfono al exterior, sino que por
Internet prácticamente no cuestan nada. Con la laptop que usamos
para escribir estas notas hablamos con el exterior con la misma claridad
como se hace por teléfono.
Los comunistas dicen que van a revisar las privatizaciones e inclusive
hablan desde ya de revivir al muerto de ANTEL, como piensan resucitar
al IRA. Parte del propósito, cualquiera lo adivina, es restablecer
el espionaje telefónico, un elemento esencial para entronizar su
dictadura. Y una de las víctimas de esa nueva ANTEL
con seguridad será el acceso libre que hay ahora a la Internet,
prohibida por Castro en Cuba para evitar que los pobladores se comuniquen
con el exterior y continúen informándose de lo que realmente
sucede en el mundo.
Gracias a la privatización de ANTEL en competencia, un logro del
ex comisionado para la modernización del Estado Alfredo Mena, comunidades,
negocios y personas que no conseguían teléfono, o ni siquiera
soñaban con tenerlo, ahora disponen de excelentes comunicaciones.
Cantones del interior, barriadas en el olvido, talleres y artesanos, ya
tienen sus teléfonos.
Pero persiste la amenaza de volver a las mulas y las carretas, a ANTEL
y al IRA, a la censura y las persecuciones, a la violencia callejera.