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Alianza dejó ir al Olimpia

Los albos ganaban 2-0 con comodidad, pero los catrachos remontaron en el complemento.

Publicada 21 de enero 2004, El Diario de Hoy

Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

El partido amistoso entre Alianza y Olimpia fue, en el primer tiempo, una maraña aburrida y tediosa.

El público premió tal pobre muestra con un abucheo severo para ambos equipos.

Dos tiros de peligro, uno por cada combinado, fue lo único que aconteció en un período donde los hinchas blancos se ensañaron una vez más con Nelson Nerio como lo habían hecho en la semifinal pasada.

Pero, al margen de lo que el equipo hondureño pudiera hacer en el juego, eran los albos los obligados a dar el espectáculo.

Era su presentación oficial ante los suyos y tenían enfrente a un rival que dejó en el banco a varios de sus titulares. Aunque en Alianza también hacían falta elementos clave.

“El Colorado” Curbelo, de cabeza, tras un centro desde la izquierda de Silvera. Corría el 67’ y la fiesta alba tomaba fuerza. Foto EDH

Las estrellas

“Es que faltan los galácticos”, dijo un ocurrente seguidor blanco.

El hincha se refería a los extranjeros del equipo capitalino: Los uruguayos Yary Silvera, Ariel Fontella y Alejandro Curbelo, así como el colombiano Martín García.

Y con el ingreso de “los galácticos” se salvó un poco la noche, no porque Alianza funcionara mejor, sino porque, con la llegada de éstos, vinieron los goles.

El primero fue al 48’, al inicio de la segunda etapa, luego de un tiro de García que dio accidentalmente en la mano del zaguero Fabio Ulloa; el silbante, Nery Alfaro Zepeda, sancionó penalti.

Al cobro llegó el meta Miguel Montes, quien resolvió para el 1-0.

Pero el mejor gol de la noche lo hizo “El Colorado” Curbelo, de cabeza, tras un centro desde la izquierda de Silvera. Corría el 67’ y la fiesta alba tomaba fuerza.

Sin embargo, cinco minutos más tarde, Juan Cárcamo frunció el ceño de los aliancistas cuando, de cabeza, puso el descuento de 2-1. Aun así, el marcador no era malo para los que querían el gane al margen del juego bonito.

Pero no se les cumplió, porque, al minuto 82, Jesús Navas igualó el marcador para estropearle la fiesta a los albos.

Al final del juego, ya no hubo más abucheos, pero sí quedó un sabor agridulce en la boca de los elefantes.

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