elsalvador.com WWW

¡Entregué a mi hijo!

En el país las instituciones no emplean una comunicación abierta sobre las adopciones para orientar a mujeres desesperadas que no saben qué hacer con el hijo que va a llegar.
Los motivos que llevan a una madre a desprenderse de su hijo son diversos y complejos, una violación, la extrema pobreza, ignorancia, la censura de una sociedad que margina a una mujer con el sentimiento de culpabilidad de haber entregado a su hijo en una adopción o, en el peor de los casos, de abortar.
Este es el relato de una mujer que hace 12 años fue brutalmente violada, como consecuencia de esto salió embarazada; sin embargo, tuvo la oportuna intervención de alguien que le habló del proceso de adopción.

Publicada 19 de enero 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

A menudo, Marta (nombre ficticio) despierta por la noche y mientras reza por la segunda de sus hijas, no puede reprimir el sentimiento de culpa que le acosa desde el día en que la entregó en adopción.

Ahora tiene 36 años, se gana la vida trabajando como doméstica, con su primera hija, quien le ayuda a sobrellevar esa pesada carga emocional.

“Un fin de semana libre, relata, visité a mi hermana.

Salí a comprar como a las 6:00 de la tarde.

Recién habían firmado los Acuerdos de Paz, cuando muchos de los guerrilleros que estaban en las montañas empezaban a bajar, hombres y mujeres por igual.

Los veía pasar, pero nunca pensé que alguno de ellos pudiera hacerme algo. Cuando casi llegaba a la tienda, un hombre de los que había visto bajar, me violó. ¡No pude hacer nada, nada! Me amenazó con matarme o hacerle daño a mi familia si decía algo. Regresé a mi trabajo, mi hija de tres años me la cuidaba una hermana.

Lea además

 

Final feliz al otro lado del Atlántico
La llegada el mundo de Salomón y Karla estuvo marcada...más

Yo lloraba mucho, pero nunca le dije a nadie lo que me había pasado porque siempre he tenido miedo, miedo de todo, hasta de hablar, porque he sentido que la vida ha sido injusta conmigo y que en cierta forma han abusado de mí.

Cuando supe que estaba embarazada no sabía qué hacer, hasta tomé un puño de pastillas para que se me cayera el niño; pero no pasó nada. No quería nada que me hiciera recordar que fui violada. Lo hice un viernes, pensando pasar el fin de semana en el hospital para ir a trabajar el lunes. Estaba desesperada.

La señora donde trabajaba me dijo que me iba a permitir tener a mi bebé pero que la pusiera en una guardería desde las 7:00 de la mañana a las 3:00 de la tarde, y así hice, pero no tardó en notarse mi embarazo.

Yo tenía mucho miedo de contarle, más no tuve alternativa, la señora me dijo que si estaba embaraza no me preocupara por el trabajo. Le conté entre sollozos todo lo que me había pasado.

Mi patrona me empezó a decir que habían formas para poder dar el niño en adopción cuando lo tuviera. Si querés, me dijo, conozco a una persona que nos puede ayudar, ya que abortar es pecado.

Yo sabía que es pecado, pero si no lo quieres tener -me dijo- lo podés dar en adopción o si querés lo tenés aquí. Y yo sabía que es bien difícil, porque con mi hija me ha costado y he andado de arriba para abajo con ella. Ella ha sufrido a mi lado también todo tipo de humillaciones y maltratos.

Así que la conocida de mi patrona me habló de una pareja que quería adoptar a una niña, ellos le podían dar todo el amor, comodidades que no las tendría conmigo. Le dije que sí, me puse en control con un doctor ya avanzado mi embarazo, cuando nació mi hija, sola la tuve un momento.

Hasta hace poco tiempo fui a un retiro, donde pude desahogarme y contar lo que realmente sentía y lo que había pasado porque todavía ahora tengo un terrible sentimiento de culpa por haber entregado a mi hija; sin embargo, sé que hice lo correcto al haber dado a mi hija a una familia que le fuera a proporcionar todo lo que yo no podía.

La mayor parte de lugares donde he trabajado siempre se han aprovechado de mí y llegandome a pagar hasta 450 colones, levantandome a las 4.30 de la mañana y acostandome hasta pasada la medianoche.

A mí no me molesta trabajar, pero el sólo hecho de que me dejen trabajar con mi hija es una ayuda, no así el pago que recibo por todo lo que realizo, muchas veces mis patronos me decían: si no te gusta, la puerta es ancha”.

Rechazados

En 2003 fueron hallados más de una decena de niños abandonados por sus padres. Algunos no tuvieron ninguna oportunidad, sus propias madres les propiciaron la muerte, otros sufrieron agresiones físicas o cayeron en condiciones de alto riesgo para su estabilidad emocional.

elsalvador.com WWW