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Adoptados en España
Final feliz al otro lado del Atlántico

La llegada el mundo de Salomón y Karla estuvo marcada por el infortunio. Los progenitores de uno y otra les abandonaron recién nacidos. Pero la providencia les deparó un magnífico e insospechado destino.

Publicada 19 de enero 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

La historia de Salomón, si bien tuvo un final feliz, es la de muchos infortunados niños y niñas de El Salvador.

En 1994, recién nacido, fue abandonado por sus padres, por lo que el Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (Ispm), ahora (Isna), se hizo responsable de su custodia.

Luego fue trasladado al Hogar Gustavo Magaña, en Ahuachapán, que fue su casa durante cinco años, mientras las autoridades del centro esperaban encontrar a su familia biológica o a una familia adoptiva.

Calor familiar, calidad de amor, estabilidad emocional y otros componentes de la vida hogareña, son algunas de las cosas de las que careció Salomón, al igual que sus compañeros.

Nuria y Ángel Llorens con sus hijos Salomón y Karla, ambos adoptados. Foto EDH

Los esfuerzos que las personas del centro realizan por transmitirles una parte de esos componentes no alcanzaban a cubrir la demanda simultánea de tantos niños. Sin embargo, Salomón se desarrolló de una forma positiva, a través del aprendizaje de valores morales y sociales.

Nuria y Ángel Llorens, una maestra que enseña catalán y un abogado, ambos españoles, forman un matrimonio que, como muchos otros, no pudo concebir hijos. Por tal motivo, decidieron adoptar a un niño.

En 1997 pusieron los ojos en El Salvador. Aquí se les dijo que el proceso tomaba de ocho meses a un año en completarse.

No obstante, la realidad fue otra, ya que los Llorens tuvieron que esperar más de dos años. En agosto de 1999 recibieron un informe médico de un niño de cinco años, sujeto de adopción. De inmediato aceptaron a Salomón.

Abuelos, padres, tíos y muchísimos miembros de la familia Llorens se prepararon, jubilosos, para la llegada del nuevo miembro. Luego de seis meses de convivencia con su hijo adoptivo, la pareja decidió darle una hermanita a Salomón e iniciaron los trámites para ello.

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Karla fue abandonada por su madre cuando apenas tenía cuatro días de nacida. Le dejó envuelta en unos pañales, en los baños del Mercado Municipal de Metapán. Ahí le rescataron agentes de la Policía Nacional Civil, quienes le trasladaron a un hospital de ese municipio. La niña estuvo bajo tratamiento médico durante 22 días.

El 18 de junio de 2002, Karla fue declarada “niña institucionalizada” y puesta bajo la protección del Hogar San Vicente de Paúl, donde residió hasta agosto del año pasado, cuando les fue entregada a los Llorens.

Ambos niños residen ahora en España, donde estudian y tienen el cariño de una excelente familia.

DOS VIDAS

- Salomón. Nació en 1994. El Isna le traslada al Hogar Gustavo Magaña, en Ahuachapán. Adoptado en 1999.

- Karla. Nació en 2002. Abandonada a los cuatro días. Fue acogida en 2003.

Los esposos conocen a Salomón en su primera visita al Hogar infantil Gustavo Magaña.
El menor pertenece ahora a un grupo familiar numeroso que le brinda cariño y facilidades para estudiar.
Salomón Llorens (primero a la derecha) con otros salvadoreños que fueron adoptados por familias españolas.
Segunda adopción. Karla, con su mamá adoptiva, después de que en el juzgado culminara el juicio de entrega.
En el centro de acogida se encuentran todavía muchos
niños que fueron compañeros del muchacho.


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