El Diario de Hoy
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La historia de Salomón, si bien tuvo un final feliz, es la de
muchos infortunados niños y niñas de El Salvador.
En 1994, recién nacido, fue abandonado por sus padres, por lo que
el Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (Ispm),
ahora (Isna), se hizo responsable de su custodia.
Luego fue trasladado al Hogar Gustavo Magaña, en Ahuachapán,
que fue su casa durante cinco años, mientras las autoridades del
centro esperaban encontrar a su familia biológica o a una familia
adoptiva.
Calor familiar, calidad de amor, estabilidad emocional y otros componentes
de la vida hogareña, son algunas de las cosas de las que careció
Salomón, al igual que sus compañeros.
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| Nuria y Ángel Llorens con sus hijos Salomón
y Karla, ambos adoptados. Foto EDH |
Los esfuerzos que las personas del centro realizan por transmitirles
una parte de esos componentes no alcanzaban a cubrir la demanda simultánea
de tantos niños. Sin embargo, Salomón se desarrolló
de una forma positiva, a través del aprendizaje de valores morales
y sociales.
Nuria y Ángel Llorens, una maestra que enseña catalán
y un abogado, ambos españoles, forman un matrimonio que, como muchos
otros, no pudo concebir hijos. Por tal motivo, decidieron adoptar a un
niño.
En 1997 pusieron los ojos en El Salvador. Aquí se les dijo que
el proceso tomaba de ocho meses a un año en completarse.
No obstante, la realidad fue otra, ya que los Llorens tuvieron que esperar
más de dos años. En agosto de 1999 recibieron un informe
médico de un niño de cinco años, sujeto de adopción.
De inmediato aceptaron a Salomón.
Abuelos, padres, tíos y muchísimos miembros de la familia
Llorens se prepararon, jubilosos, para la llegada del nuevo miembro. Luego
de seis meses de convivencia con su hijo adoptivo, la pareja decidió
darle una hermanita a Salomón e iniciaron los trámites para
ello.
Karla fue abandonada por su madre cuando apenas tenía cuatro días
de nacida. Le dejó envuelta en unos pañales, en los baños
del Mercado Municipal de Metapán. Ahí le rescataron agentes
de la Policía Nacional Civil, quienes le trasladaron a un hospital
de ese municipio. La niña estuvo bajo tratamiento médico
durante 22 días.
El 18 de junio de 2002, Karla fue declarada niña institucionalizada
y puesta bajo la protección del Hogar San Vicente de Paúl,
donde residió hasta agosto del año pasado, cuando les fue
entregada a los Llorens.
Ambos niños residen ahora en España, donde estudian y tienen
el cariño de una excelente familia.
DOS VIDAS
- Salomón. Nació en 1994. El Isna le traslada al Hogar
Gustavo Magaña, en Ahuachapán. Adoptado en 1999.
- Karla. Nació en 2002. Abandonada a los cuatro días. Fue
acogida en 2003.
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Los esposos conocen a
Salomón en su primera visita al Hogar infantil Gustavo Magaña. |
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El menor pertenece ahora a un grupo familiar
numeroso que le brinda cariño y facilidades para estudiar.
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Salomón Llorens
(primero a la derecha) con otros salvadoreños que fueron adoptados
por familias españolas. |
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Segunda adopción. Karla, con su mamá
adoptiva, después de que en el juzgado culminara el juicio
de entrega. |
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En el centro de acogida
se encuentran todavía muchos
niños que fueron compañeros del muchacho. |