GUATEMALA
Cortesía Prensa Libre
El Diario de Hoy
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Las nuevos funcionarios del Gobierno de Guatemala se llevaron una sorpresa
al entrar a sus despachos: escritorios sin una sola pluma para escribir,
computadoras y teléfonos obsoletos, paredes y archivos vacíos.
En el despacho presidencial sólo había una mesa, una
silla y un teléfono en un mesita de cocina.
Una de las lámparas había sido arrancada, y si el presidente
hubiera querido trabajar, no había luz, confirmó ayer
Eduardo Stein, vicepresidente de la República.
Ese panorama no es exclusivo del despacho presidencial, por lo que desde
que tomaron posesión, ministros y demás funcionarios se
han dado a la tarea de revisar no sólo el estado administrativo,
sino el estado físico de sus oficinas.
Aunque aún no hay un informe oficial del inventario de lo que
había ni de lo que dejó la administración del Frente
Republicano Guatemalteco (FRG), algunos funcionarios han comentado acerca
de los bienes que hacen falta y del mal estado en que encontraron las
instalaciones.
No acusaremos a nadie hasta no tener pruebas, porque sería
injusto. Esperaremos un informe de esta situación la semana próxima,
indicó ayer el presidente Oscar Berger.
Casa Presidencial
Durante un recorrido efectuado por periodistas del diario Prensa Libre,
en la Casa Presidencial, se pudo observar en el despacho del mandatario
que en las paredes no hay colgado ningún cuadro, las cuales están
literalmente en blanco.
Sólo hay un escritorio vacío, dos sillas, dos teléfonos
(uno colocado sobre un banco), una librera con una enciclopedia y un reloj
de pared que no funciona.
Además, un televisor con videocasetera y un aparato que recibe
señal de DirectTV.
En la sala de espera del despacho hay sillones de cuero corinto y dos
sillas forradas de tela típica, muy desgastada.
Las forraron en la época de Arzú, pero ahora están
así, dijo un empleado.
Otro dato, pero no confirmado, es que también se llevaron las vajillas
de la Casa Presidencial.
Faltan vehículos
La investigación también abarca una flotilla de 10 camionetas
agrícolas marca Jeep, tipo Cherokee, que fueron compradas al inicio
de la administración del ex presidente Alfonso Portillo.
Por el momento, se desconoce al servicio de quién están
asignadas, al igual que otros vehículos.
También se busca establecer qué pasó con los teléfonos
digitales y las computadoras de distintas dependencias.
La tarea no es fácil, ya que en algunos dependencias se teme que
hasta los inventarios de los bienes hayan desaparecido.