Miguel Ventura
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los habitantes de la colonia Jardines del Río, de San Miguel,
enfrentan desde hace dos años la fetidez producida por las descargas
de desechos que, cada dos meses, arrojan camiones cisternas de una empresa
privada.
El pasado 6 de enero, al mediodía, las más de 50 familias
que residen cerca del río Grande de San Miguel volvieron a sufrir
el insoportable olor que emana de los residuos que las pipas
descargan a la tubería de las aguas negras de la colonia.
Éstas a su vez desembocan en el río.
El problema comienza cuando las cisternas se retiran porque todos
los desechos que dejan ir por la alcantarilla son retenidos por horas
en una pequeña poza que se ha originado antes de llegar al río...
provoca un espantoso olor, comentó Carmen Recinos, vecina
del sector.
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| Los camiones llegan. La gente abre las alcantarillas
y ponen las mangueras para arrojar las aguas residuales en las tuberías.
Foto EDH |
José Pineda vive a tres metros del sitio donde destapan la alcantarilla.
Es de los vecinos, uno de los que más sufre el hedor. Él
asegura que cuando lo hacen por la noche es peor, porque no pueden salir
de las casas. Deben esperar que el olor se disipe.
Viejo problema
Al parecer, los hombres llegan en los camiones y levantan una de las dos
tapaderas que están en la Avenida El Delirio y Calle La Amapola.
Después, conectan gruesas mangueras y descargan los desechos de
un color blanquecino. La empresa brinda servicios de sanitarios portátiles
con vehículos tipo pick up, que transportan en tanques de plástico
los desechos.
Consuelo Díaz comentó que un promedio de siete camiones
llega durante los dos días que les corresponde la evacuación
y lo hacen cada dos meses.
El cabo Luis Durán, de la División del Medio Ambiente de
la PNC de San Miguel, explicó que ellos llegaron el 6 de enero,
tras la denuncia de un vecino.
Al preguntarle a los responsables si tenían permiso, los empleados
mostraron un documento donde la Administración Nacional de Acueductos
y Alcantarillados (ANDA) les autoriza botar el agua sucia en ese lugar.
Como División del Ambiente enviaremos un acta al Ministerio
del Medio Ambiente en San Salvador, para que conozca el problema y decidan
qué debe hacerse, comentó Durán.
Sin permiso
Patricio Flores, de ANDA San Miguel, informó que el permiso le fue
concedido en 2001, para descargar aguas negras de una poza que estaban limpiando
en Chinameca, pero en sitios inhabitados.
- La empresa tiene que renovar cada año el permiso y por el momento
no lo ha hecho.
- Un empleado de la compañía cuestionada dijo que utilizan
lugares alejados de la población, y siempre buscan opciones verificadas
por Medio Ambiente.