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Empresa arroja desechos en una colonia migueleña

San Miguel. Tras las descargas de aguas negras, la comunidad percibe un fuerte hedor que los desespera.

Publicada 19 de enero 2004, El Diario de Hoy

Miguel Ventura
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

Los habitantes de la colonia Jardines del Río, de San Miguel, enfrentan desde hace dos años la fetidez producida por las descargas de desechos que, cada dos meses, arrojan camiones cisternas de una empresa privada.

El pasado 6 de enero, al mediodía, las más de 50 familias que residen cerca del río Grande de San Miguel volvieron a sufrir el insoportable olor que emana de los residuos que las “pipas” descargan a la tubería de las aguas negras de la colonia.

Éstas a su vez desembocan en el río.

“El problema comienza cuando las cisternas se retiran porque todos los desechos que dejan ir por la alcantarilla son retenidos por horas en una pequeña poza que se ha originado antes de llegar al río... provoca un espantoso olor”, comentó Carmen Recinos, vecina del sector.

Los camiones llegan. La gente abre las alcantarillas y ponen las mangueras para arrojar las aguas residuales en las tuberías. Foto EDH

José Pineda vive a tres metros del sitio donde destapan la alcantarilla. Es de los vecinos, uno de los que más sufre el hedor. Él asegura que cuando lo hacen por la noche es peor, porque no pueden salir de las casas. Deben esperar que el olor se disipe.

Viejo problema


Al parecer, los hombres llegan en los camiones y levantan una de las dos tapaderas que están en la Avenida El Delirio y Calle La Amapola. Después, conectan gruesas mangueras y descargan los desechos de un color blanquecino. La empresa brinda servicios de sanitarios portátiles con vehículos tipo pick up, que transportan en tanques de plástico los desechos.

Consuelo Díaz comentó que un promedio de siete camiones llega durante los dos días que les corresponde la evacuación y lo hacen cada dos meses.

El cabo Luis Durán, de la División del Medio Ambiente de la PNC de San Miguel, explicó que ellos llegaron el 6 de enero, tras la denuncia de un vecino.

Al preguntarle a los responsables si tenían permiso, los empleados mostraron un documento donde la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) les autoriza botar el agua sucia en ese lugar.

“Como División del Ambiente enviaremos un acta al Ministerio del Medio Ambiente en San Salvador, para que conozca el problema y decidan qué debe hacerse”, comentó Durán.


Sin permiso
Patricio Flores, de ANDA San Miguel, informó que el permiso le fue concedido en 2001, para descargar aguas negras de una poza que estaban limpiando en Chinameca, pero en sitios inhabitados.
- La empresa tiene que renovar cada año el permiso y por el momento no lo ha hecho.
- Un empleado de la compañía cuestionada dijo que utilizan lugares alejados de la población, y siempre buscan opciones verificadas por Medio Ambiente.

 

 


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