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Palabra
¿Por qué no hablo de política?

Publicada 19 de enero 2004, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

pintorbalaguer@hotmail.com

Yo sigo el sabio axioma popular de “zapatero a tus zapatos”. ¿Por qué no hablo de política? Porque no sé nada de esa ciencia e industria y lo que he llegado a saber me ha causado rubor, algunas veces tristeza y, por qué no decirlo, pena.
Cuando fui contratado por la editorial, se me encargó una columna de motivación personal, que diera ánimos y hablara de lo bueno, de lo bello, de lo inspirador del mundo. Después de tantos años, no sé si logré el cometido.
Los cronistas de política harían lo suyo por su parte, porque ellos eran los zapateros y no yo...
Decían los griegos que el hombre que no era político o era un ángel o era un demonio. Yo no creo ser ni una cosa ni la otra, sino un hombre más, desencantado por su tiempo y su sociedad política.
Creo que en el mundo nacerá un nuevo concepto del poder político para que la civilización no perezca en el anunciado nuevo orden que se avecina.
El mundo debe cambiar su tenebrosa economía de guerra por una maravillosa economía de la paz, que en vez de misiles haya estrellas iluminando la noche de nuestra historia.
Mientras tanto, en medio de la trinchera yo hablaré de la paz, en medio de las sombras encenderé la tenue estrella de mi candil, porque sé que no sólo de pan vive el hombre, sino del trabajo que se le ha encomendado.
Y mi trabajo era ese, untar el bálsamo perfumado en el adolorido corazón. ¿Cómo? Bueno, mirando lo bueno, lo dulce que aún queda en el mundo, cantando canciones de esperanza en algún lugar de la colina, mientras allá lejos, en el valle irreal y resplandeciente se escuchaban los himnos y los tambores de guerra.


Día Día

Hay dos hechos económicos que operan en forma opuesta. El primero es la tendencia a pagar poco, ahorrar, evadir responsabilidades.

De allí casos como querer quitar a los viejos y a las embarazadas de un negocio. Pero el segundo es el que domina: cuando hay crecimiento e inclusive bonanza, se pagan salarios y prestaciones más altos, pero se vende y se gana muchísimo más. No hay que confundir, a este respecto, la diferencia entre un crecimiento orgánico de la economía, y lo que proponen los comunistas de subir salarios por decreto. Lo uno genera un círculo virtuoso; lo otro, el desempleo y la ruina.

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