El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Un grupo de pecenistas busca eliminar, mediante un decreto sorpresivo,
a los periódicos de la Ley de Imprenta, con lo que éstos
estarían sujetos al pago de impuestos y cauciones.
Que lo hagan en estos momentos, en medio de una campaña presidencial
y después de realizarse la publicación de una serie de denuncias
periodísticas sobre diversos casos de corrupción, comprueba
que el objetivo es intimidar y amordazar a los medios informativos.
La Ley de Imprenta es vieja en más de 119 años, más
que el invento del automóvil, del avión y de la radio. Fue
promulgada por el estadista presidente don Francisco Menéndez,
para dar garantías y protección a la libertad de prensa.
No es una ley de fomento, sino que responde a un propósito fundamental:
poner a los periódicos a salvo de presiones y persecuciones fiscales.
Es gracias a la Ley de Imprenta que EL DIARIO DE HOY sobrevivió
al acoso del régimen duartista durante la década perdida,
y antes el implacable ataque lanzado en su contra en los años de
la dictadura de Hernández Martínez.
La protección otorgada por la Ley de Imprenta ha tenido otra beneficiosa
consecuencia: que en El Salvador los diarios tienen un nivel de excelencia
que los coloca por encima de sus homólogos en la mayor parte de
países del mundo. Los diarios son el único material de lectura
con que cuenta el pueblo salvadoreño; cada ejemplar es leído
en promedio por casi cinco personas, aporte inmenso a la educación
de los habitantes.
Hay muchísimo que decir sobre lo que es y ha sido EL DIARIO DE
HOY en la vida intelectual y política de El Salvador. Durante varias
décadas, el debate nacional se centró primordialmente en
sus páginas, debido a que en los otros medios no se publicaban
secciones editoriales ni se realizaban entrevistas o discusiones en las
emisoras. Aquí se marcó y se continúa marcando lo
más relevante de la agenda nacional.
Buscan amordazar a los salvadoreños
Cargar con impuestos a los diarios de inmediato elevaría su precio
y afectaría negativamente su calidad. Si varios diputados quieren
eliminar impuestos para favorecer la canasta básica, hay una contradicción
al grabar lo que es un factor importantísimo en los niveles de
educación populares: los periódicos. Lo que es el pan para
el cuerpo, es el periódico para el alma y el intelecto.
Por desgracia sobran quienes resienten mucho de lo que publican los medios
independientes. Por ser los vigilantes del acontecer en un país,
los medios de difusión y principalmente los periódicos,
revelan cosas que algunos desearían que no se digan. Los medios
recojen las críticas y las denuncias de la gente, investigan procederes
turbios, están tras la pista de malversaciones, de despilfarros,
de corrupción, de actos de fuerza y de atropellos.
Los malos funcionarios, los delincuentes y los bandoleros quisieran poder
controlar todo lo que se publica, y una de las formas de hacerlo es precisamente
a través de presiones fiscales.
El blanco directo de la propuesta son los periódicos. Pero la
víctima verdadera son todos los ciudadanos, que quedarían
amordazados y ensordecidos. No hay democracia que sobreviva sin libertad
de expresión; por ello dijo Jefferson que prefería un pueblo
sin gobierno a uno sin diarios libres.