José Luis Henríquez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Luego de 20 años de luchar por lograr una posición de
privilegio entre las tiendas, supermercados y centros comerciales de El
Salvador, Dulces Típicos Malú quiere ahora vender sus productos
en algunas ciudades estadounidenses y en varios países centroamericanos.
De hecho, la firma ya exporta a Washington y Nueva York, aunque maquilando
sus dulces para otras marcas.
Pero, con la reciente negociación de un acuerdo de libre comercio
con la Unión Americana, la firma pretende efectuar una inversión
importante para comercializar su propia marca en Los Ángeles y
Houston. Además, esta semana les visitará un comprador importante
de Panamá.
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| La garrapiñada es uno de
los dulces típicos con mayor demanda en el mercado.
Foto EDH |
Adicionalmente ya hay pláticas con empresarios interesados provenientes
de Honduras y de Nicaragua.
Para este proyecto se deberá ampliar la planta de producción
y se contratará más personal con la idea de aumentar el
número de turnos en el proceso de fabricación.
Mensualmente la firma vende entre $8 mil a $10 mil y produce en promedio
alrededor de 25 a 30 kilos diarios de cada línea.
En total, la empresa fabrica 16 líneas de productos entre los que
se incluyen: leche de burra, quiebradientes, garrapiñada, maní
descascarado, dulces de coco, de nance, de tamarindo, mazapán y
dulce de leche, entre otros.
El propietario de la empresa, Mauricio Quintanilla, recordó que
a inicios de la década de los 80 tenían un puesto de venta
enfrente del parque 2 de abril (Hula Hula) el cual fue afectado por el
terremoto, y les obligó a trasladarse a su actual local.
En ese entonces sólo producían tres variedades de dulce
entre sus amigos, el cual era bastante demandado, y posteriormente comenzaron
a vender sus productos en los supermercados.
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Variedad
16
líneas de productos son distribuidos en supermercados y Estados
Unidos.
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Ventas
$10
mil mensuales en productos Malú son comercializados por la
empresa.
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Para 1999 abrieron una sala de ventas en el Aeropuerto Internacional
y en el 2000 comenzaron a explorar las oportunidades de exportación.
Al principio teníamos miedo de exportar. Teníamos
dudas de si nos iría bien, o si aceptarían nuestro producto,
apuntó.
Lo que viene
Correr el riesgo valió la pena para los Quintanilla pues en el
tercer trimestre del 2000 empezaron a exportar a Washington, maquilando
su producto para Distribuidora Cuscatlán.
También le venden a Arrocera San Francisco, que comercializa los
dulces bajo la marca Doña Lisa, y a la Distribuidora La Migueleña.
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Rina de Quintanilla, explica al
Ministro de Economía el proceso de fabricación.
Foto EDH |
Sin embargo, las expectativas han crecido y ya se están preparando
para tomar cursos de calidad ISO 9000; además están sondeando
qué tipo de maquinaria les servirá pra ampliar la planta
de producción.
La planta, que inició operaciones con sólo cuatro trabajadores,
hoy da empleo a 35 personas, y lo mejor es que quiere incrementar el personal
en 50%.
Confites no cancelarán aranceles
El ministro de Economía, Miguel Lacayo, explicó ayer que
los productos con alto contenido de azúcar no pagarán aranceles
cuando ingresen a Estados Unidos.
Dicha preferencia forma parte del acuerdo logrado en el Tratado de Libre
Comercio (TLC), negociado entre Centroamérica y la Unión
Americana.
Ese tipo de productos tampoco pagará impuestos específicos.
Anteriormente los dulces, galletas, refrescos en polvo y chicles salvadoreños,
entre otros, al ingresar a Estados Unidos se le tasaba el nivel de azúcar,
y éste era descontado de la cuota del edulcorante permitido para
exportación.
El fin del arancel
Empero, desde que entre en vigencia el TLC, ese impuesto específico
ya no tendrá razón de ser, y los azucareros podrán
exportar toda la cuota asignada.
La cuota original permitía al país exportar 27 mil toneladas
de azúcar, y con el acuerdo comercial esta se amplió a 24
mil toneladas adicionales.
Lacayo recalcó que los dulces o galletadas empacadas, que se vendan
al detalle aunque tengan toneladas de azúcar entrarán libres
de cuota y de aranceles.
Antes, la cuota establecía que únicamente se podía
vender azúcar cruda a los refinadores americanos. Ahora se podrá
vender directamente, a los supermercados, al detalle, azúcar refinada
o morena, concluyó el funcionario.