Antolín Escobar
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los representantes de Fenadesal intentaron ayer, nuevamente, desalojar
a los santanecos que desde hace varios días usurparon los terrenos
que se encuentran a la orilla de la línea férrea en el caserío
El Copinolito, propiedad de esta entidad gubernamental.
Los terrenos que están al oriente del cementerio Santa Isabel,
pertenecen legalmente a Fenadesal, pero han sido usurpados por varias
familias de escasos recursos que aseguran le cancelaron el derecho del
terreno a Santos Rufino Ramírez.
Las más de 200 familias que se han apostado en este lugar ya se
encuentran instaladas en la zona para construir sus champas de madera,
plásticos y cartón.
Además, ayer habían colocado piedras, troncos de árboles,
chatarras de hierro y basura en la línea férrea para evitar
el paso del pequeño motor.
No queremos problemas, así que procederemos por la vía
legal, dijo el apoderado de Fenadesal, José Mario González,
mientras observaba a las familias emparejando los terrenos y levantando
sus humildes champas.
¿A dónde ir?
Los habitantes están conscientes de que las tierras le pertenecen
al Estado, pero aseguran que no cuentan con el dinero suficiente para
alquilar o comprar una casita digna de habitar.
Todos estamos en esta situación por necesidad. Si hay alguien
que lo hace con otros fines que lo investiguen, porque no es justo que
jueguen con nuestra pobreza, expresó Gilberto Antonio Eguizábal,
uno de los nuevos habitantes de la zona.
En los próximos días se podría decidir la suerte
de estas personas, cuando Fenadesal proceda a desalojarlos por la vía
legal.
Mientras tanto, los humildes habitantes continúan construyendo
sus improvisadas viviendas.
Todas son personas que de una u otra forma han caído en el desempleo
o perdieron su patrimonio durante los terremotos.