La frustración acumulada por los hombres del turismo,
que por más de 30 años hemos concebido y proyectado infinidad
de sitios de desarrollo inmobiliarios, con sus colaterales servicios,
y reactivación agrícola y artesanal, han creado tal cantidad
de expectativas en las poblaciones aledañas a los mismos, que éstas
realmente constituyen votos potenciales para el candidato que logre presentar
un buen plan nacional de desarrollo turístico y, por supuesto,
que cumpla implementándolo.
Realmente, desde los presidentes Molina y Romero, en los años setenta,
con el lapso de la guerra de por medio, se olvidaron los logros sin precedentes
de 1977/78, y con las administraciones posteriores se continuaron acumulando
sustanciosos proyectos de inversión.
Unos pocos de los más pequeños fueron construidos por todo
el país, escasamente sobreviven debido a la ausencia de un plan
ordenado de apoyo político y económico público integral
y decidido.
Ante esto, la lógica cautela de los inversionistas ha dejado a
nivel de proyectos más de $1,200 millones de potencial inversión,
con su consecuente frustrada generación de empleos directos e indirectos,
y como se trata de exportaciones sin desplazamiento del producto, ya que
el consumidor extranjero viene a comprar paisaje y servicios, se logra
un factor multiplicador del dólar turístico 12 veces mayor
que en otras exportaciones.
La frustración acumulada de la población es enorme, ya que
sólo los proyectos rurales se distribuyen geográficamente
así:
Ahuachapán..................150 Mz.
Sonsonate......................560 Mz.
La Libertad..................3,150 Mz.
Santa Ana..................... 230 Mz. (costa de Coatepeque)
La Paz......................... 1,700 Mz.
San Vicente.................. 500 Mz.
Usulután........................ 600 Mz.
San Miguel .................... 550 Mz.
La Unión.........................100 Mz.
San Salvador.................. 200 Mz. (costa de Ilopango)
TOTAL...........................7,740 Mz.
Si se agregan los montos de los proyectos urbanos de la capital, Apaneca,
Suchitoto, Juayúa, Chalatenango, Panchimalco, Perquín, La
Unión, San Miguel, etcétera, la frustración aumenta
enormemente.
Con el desaire acumulado, los votos potenciales aumentarían en
el 2004 para el candidato que considerándose un verdadero estadista,
quiera escuchar y entender, que sólo podremos tener seguro lo que
produzcamos en nuestro territorio con nuestros recursos, y el sol, paisaje,
mar, montañas, folclor, lagos, perdurarán muchísimo
más que las remesas y las maquilas.
Sin embargo, algunas autoridades permitieron y han tolerado las casas
de juego, verdaderas chiviaderas que ocasionan deterioro social
por su mal ejemplo. Realmente el que desea jugar al azar, lo puede hacer
por Internet, sin ocasionar el mal ejemplo del derroche.
No buscamos más promesas incumplidas, pues éstas acumularían
más frustración para las elecciones presidenciales de 2008,
con los consecuentes votos potenciales para quién sabe qué
partido y su candidato.