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Palabras
Naves al garete

Son ellas, las naves del naufragio, las almas al garete en los mares profundos... En las ciudades lejanas.

Publicada 16 de enero 2004, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

pintorbalaguer@hotmail.com

Almas que la vida arrastra a su antojo y no saben por qué.
Juguetes del destino. Veletas de la suerte.

Son vidas al azar... historias perdidas... peces que arrastró la corriente. Hojas que llevó el vendaval. Humanos galeones sin estrella.

Estas almas al garete se olvidaron de sí mismas. Olvidaron sus mapas, sus lenguas, su historia y su esperanza.

Son ellas, las naves al garete del anchuroso mar de la existencia. Algunos otros tal vez, quizá, fueron veleta, ilusión o nave perdida.

Tal vez perdieron los mapas, las cartas náuticas o el astrolabio. Pero al final del naufragio hallaron el rumbo de la stella maris, guiando la ruta del galeón y de los sueños.

Otros más, sin embargo, no pudieron leer en el cielo el porvenir de su destino. Y quedaron allá en la noche de los mares, como naves perdidas, como barcos sin timón. Ignorantes de sí mismos, también ignoraron la verdad.

La vida es tormentosa y después maravillosa. Para los antiguos navegantes superar una tormenta en el mar era conquistar la vida. Después llegaba el sol radiante. Como decían ellos mismos: “El viento y las olas van a favor de quien sabe navegar”.

Saber navegar es hallar la ruta en la tormenta, el ideal en el desconsuelo, el camino en la incertidumbre, la dulce estrella en la noche anchurosa.
Saber navegar es hallar la vida y tus anhelos. Esto no lo supieron las naves al garete.


Día a Día

Fidel Castro no sólo privatizó el único sector que funciona y que es el sostén de Cuba, sino que concesiona servicios a empresas privadas de otros países, entre ellos El Salvador. EN estos campos la teoría marxista se doblega ante la realidad del mercado y las apremiantes necesidades del régimen.

Lo más duro para ellos, desde luego, es sostenerse sobre la carne de las hijas y los hijos de la isla, que por necesidad y para escapar un momento de sus tristes vidas, se venden a los libidinosos visitantes del extranjero.

Esa desgracia y vergüenza es el modelo que inspira a los efemelenistas, sea por ignorancia de lo que sucede bajo Castro, sea porque el fanatismo y los resentimientos sociales les ciega a las abominaciones en que caen los regímenes comunistas casi desde las primeras de cambio.

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