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Un empate rojiblanco

Copa del Rey. Los colchoneros igualaron a uno en Riazor y dejaron fuera al Deportivo de La Coruña. Sevilla también avanzó

Publicada 16 de enero 2004, El Diario de Hoy

DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

El Atlético de Madrid actuó con energía para lograr ayer un sufrido empate a uno en el campo del Deportivo de La Coruña y clasificarse así para los cuartos de final de la Copa del Rey al hacer bueno el valor doble de los goles como visitante.

El encuentro fue de poca calidad, como ya ocurrió en la ida, donde ambos equipos empataron sin goles.

Pero dentro de la espesura general, el Atlético de Madrid, más exigido como visitante, jugó con más aplomo que su rival, que nunca encontró ritmo y que apenas generó ocasiones salvo en el tramo final del partido.

Lucha. Paunovic, del Atlético de Madrid, pelea cuello con cuello con el argentino Duscher, del Deportivo. Foto AP

El Deportivo incluyó en la alineación titular a los delanteros Pedro Munitis y Walter Pandiani, más la aportación de Luque llegando desde atrás. Pero demostró que jugar con muchos delanteros no es sinónimo de jugar ofensivo.

En cambio, el Atlético de Madrid apostó por la practicidad y dominó muy bien los tiempos del partido. El mediapunta argentino Ariel Ibagaza se quedó en el banquillo y el conjunto rojiblanco ofreció su versión más italiana, bien atrincherado atrás a la espera de cazar un buen contraataque.

Tras una primera parte sin apenas ocasiones, la segunda comenzó con similares parámetros. Pero a medida que pasaron los minutos, el encuentro comenzó a abrirse, pues el resultado de la ida obligaba a los dos equipos a marcar para superar la eliminatoria.

Y el Atlético de Madrid fue el primero en cazar el gol. Fue en el minuto 65, en su primera triangulación prolongada, cuando el central argentino Matías Lequi sirvió un buen balón sobre el desmarque del delantero Veljko Paunovic, quien definió con precisión.

Entonces, el técnico Javier Irureta decidió situar en el banquillo al delantero Diego Tristán, volviéndose a repetir escenas ya clásicas de enfrentamiento entre el entrenador y el futbolista, siempre molesto cuando no es titular.

Este desagradable incidente dio paso, paradójicamente, a un espectacular gol del propio Tristán a cinco minutos del final, que puso una enorme tensión en el instante final del encuentro. Pero el Atlético actuó con firmeza ante el desordenado ataque deportivista y pasó a la siguiente ronda.

Mientras, el Sevilla completó, con enorme sufrimiento, la lista de equipos en cuartos a pesar de perder en su campo por 2-0 ante el Villarreal, que se quedó a un gol de la heroicidad. Sevilla ganó el juego de ida por 3-1.

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