Jorge
Beltrán/Douglas González
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El cuadro trágico que varios pandilleros comenzaron a dibujar
la tarde del domingo pasado en San Marcos, acabó ayer por la mañana,
cuando el corazón de Melvin Daniel Borja Tiznado, de siete años,
dejó de latir.
A Melvin lo mantenían vivo con la ayuda de un respirador artificial,
luego de que una bala, disparada presuntamente por un pandillero, le inhabilitara
por completo la función cerebral.
La noche del mismo día, médicos del Hospital de Niños
Benjamín Bloom dictaminaron muerte cerebral para el infante.
Ante eso, los especialistas dijeron que nada se podía hacer, más
que ayudarle a respirar con un aparato hasta que el corazón le
dejase de funcionar.
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| Víctor Borja, padre del niño, recibe
el pésame de Ricardo Menesses, de la PNC, y Juan José
Daboub, del Gobierno. Foto: EDH/Arturo Silva |
Fue ayer a las 5:00 de la mañana cuando el corazón se le
rindió. Lo cuidaba una tía, mientras sus padres se tomaban
un respiro tras tres días de aflicción sin tregua.
Los médicos de turno lo intentaron pero no pudieron resucitarlo.
Pocos minutos después los Borja Tiznado, Víctor y María,
los padres, se enteraron de lo que, en el fondo de su ser, esperaban.
Aunque a pesar del diagnóstico también anhelaban un milagro.
Murió la esperanza
Prueba de ello es que el martes, junto a la foto de Melvin, de cuando
se graduó de preparatoria, colocaron los bustos de San José
y Santa María, en medio una vela encendida, y sobre todo eso, muchas
oraciones porque se obrara un milagro sobre el pequeño de la casa.
No ocurrió.
La familia de cada uno de los progenitores comenzaron ayer en la mañana
a recibir la amarga noticia.
Ya para el mediodía, la pequeña casa situada en la colonia
Encarnación, a pocos metros de donde ocurrió la tragedia,
ya estaba llena de parientes y de lamentos en espera del cuerpo del menor.
Éste fue llevado alrededor de las 5:00 de la tarde, luego que en
el Instituto de Medicina Legal le practicaran la autopsia respectiva.
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| La esperanza de un milagro siempre estuvo viva
en la familia, pero murió ayer poco después de las 5:00
a.m. Foto: EDH/Arturo Silva |
Muchos niños también esperaban estar los últimos
momentos con los restos de Melvin, su amigo.
Los malos le tiraron un balazo aquí (señalaba la cabeza),
repetía un primo de la víctima, a la vez que recordaba que
a Melvin le gustaba jugar con carros.
Yo con ellos no tengo rencor; Dios se va a encargar de hacer justicia.
Mi esposa dice que le dejemos las cosas a Dios, sostuvo Víctor
Borja, refiriéndose a los responsables de la muerte de su único
hijo.
El niño fue velado ayer en la casa comunal de la colonia donde
vivía. Hoy lo sepultarán en un cementerio del cantón
La Lucha, de Zacatecoluca, de donde es originaria la madre.
El viceministro de Gobernación, René Domínguez, el
director de la Policía Nacional Civil, Ricardo Menesses, y Juan
José Daboub, como representante de la Comisión Nacional
de Seguridad, llegaron ayer al domicilio de la víctima para presentarle
las condolencias a la familia.
Los funcionarios se comprometieron a ampliar el combate a las pandillas
en el municipio de San Marcos.
Vida tronchada por riña entre maras
- Melvin Daniel cumpliría siete años el próximo 28
de enero.
- El otro jueves sería su primer día de clases. Cursaría
primer grado.
- Era el único hijo de Víctor Borja y María Tiznado.
- El mismo domingo, la policía capturó a un presunto responsable
de lesionar al niño.
- Daniel Alejandro Hernández Interiano ha sido acusado de homicidio
tentado.
- Hoy realizarán la audiencia inicial contra el imputado, en tribunal
de San Marcos.