M. Posada/ E. Rodríguez
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
La Alcaldía de San Salvador tiene entre manos un ambicioso proyecto
que pretende modernizar y volver más eficiente el rastro municipal.
Este matadero, ubicado en el kilómetro 7 y medio de la carretera
Panamericana, en Soyapango, es calificado por muchos ganaderos como uno
de los más higiénicos y modernos de todo el país.
El director de Proyectos de la comuna capitalina, Rodolfo Arrué,
explicó que se está estudiando la creación
de una sociedad de economía mixta para regentar y hacer más
eficiente el rastro.
En estos momentos, el matadero es guiado por la corporación Los
6, a quien la alcaldía le ha concesionado la administración
de los servicios.
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| Limpieza. El proceso aéreo garantiza menos
contaminación. Foto: EDH |
Arrué dijo que están realizando un diagnóstico del
recinto para determinar los aspectos que serán mejorados o cambiados.
No vamos a hacer sólo remodelaciones cosméticas, sino
que también en el proceso de sacrificio de las bestias, afirmó.
Para el caso, se pretende efectuar reparaciones en los techos, paredes
y pisos del lugar.
Vamos a mejorar los accesos de los animales a las cámaras
de aturdimiento y construir una planta de tratamiento para las aguas,
precisó Arrué.
Sin embargo, la principal tarea es renovar el sistema de elevación
de las reses utilizado a la hora del sacrificio.
El jefe del Departamento del Rastro y del Tiangue de San Salvador, Jorge
Álvarez, aclaró que casi todo el proceso de destace
se realiza de forma aérea.
Según el funcionario, la bestia sólo toca el piso en el
momento en que es despojada de la piel o cuero.
Por su parte, el administrador general de la corporación Los
6, Óscar Montoya, añadió que mantenemos
una estricta limpieza en el lugar. Además, se realiza el respectivo
control sanitario antes y después del sacrificio.
Costo
Según los planes de la alcaldía capitalina, la remodelación
del rastro costaría unos 800,000 dólares.
Los trabajos podrían tardar unos seis meses, consideró
Arrué.
Uno de los objetivos que perseguimos es que otras municipalidades
sigan nuestro ejemplo. Queremos que la inspección sanitaria de
toda la carne que se consume sea realizada en un solo lugar, detalló.
En todo caso, dijo que ya cuentan con el respectivo plan de contingencia.
Más control de calidad de la carne
Para cumplir con las normas sanitarias exigidas y verificar la calidad
de la carne en el rastro de San Salvador, a cada animal que va a ser sacrificado
se le graba un número. Luego se comprueba el estado del producto.
Tanto el cuerpo como la cabeza llevan su respectivo número que
los identifica, y luego que la cabeza es separada por los matarifes, un
veterinario se encarga de realizar la inspección preliminar.
La primera se hace en la cabeza. Si sale enferma se revisa el cuerpo
completo. Si sale enfermo también, la carne es condenada, es decir
que no se puede comercializar, manifestó José Antonio
Mejía, veterinario encargado de la inspección sanitaria
de carnes en el matadero.
Si se encuentra tuberculosis en los ganglios preescapulares, entonces
se condena por completo la res, puntualizó.
En este rastro, los animales pasan pocos segundos en el suelo, la
mayor parte del tiempo el animal pasa en el aire, recalcó
Mejía.